Así es, estimados lectores del blog, son ciertos los rumores: ya no estoy afiliado al foro literario Prosófagos. Por lo tanto, tampoco estoy cooperando con la revista literaria de ese foro, la famosa Prosofagia, ni tampoco estoy a cargo del portal del foro ni del blog multimedia. Mis relatos ya no aparecen en el foro… excepto que creo haber dejado allí mis intentos chambones de poemas. Pero está bien así, que me da pereza ir a buscarlos para retirarlos de circulación.
Los motivos son simples y nada dramáticos. Recientemente se me hizo notar claramente que mi idea de cómo participar en ese foro era insuficiente. Resulta que todo este relajo de ser escritor yo me lo tomo como uno más de mis múltiples pasatiempos. Por lo mismo, en ocasiones las cosas que se me ocurren escribir pudieran ser o parecer anacrónicas, iconoclastas, anárquicas o hasta insultantes. Y lo son, supongo.
Pero en el foro litarario Prosófagos concurren personas que sienten una pasión por la Literatura que los motiva a intentar cada vez mejorar más y más su pericia como escritores. Comprendo que es una distracción tener personas merodeando en el sitio que no comparten el mismo enfoque.
Yo no siento pasión por la Literatura. Me estimula intelectualmente, y quizá tenga un poco de aptitud natural para escribir textos a veces coherentes y quizá en ocasiones hasta estéticamente agradables. Pero no me apasiona. De hecho, quisiera encontrar una casa editorial que publicara mis textos simplemente por satisfacer mi vanidad y por los ingresos adicionales que pudiera recibir. O sea, mis motivos no son puros. No son los de un artista.
Por eso pienso que sea más provechosa mi ausencia de ese foro, que mi presencia desenfadada y caprichosa. Sea, mi autoexilio por el bien de la Literatura.
Bah, qué mártir, ni qué ocho cuartos…
De seguro es un berrinche pasajero de esos que me dan a veces.
Bueh, en algo me tengo que entretener, supongo.
D
Los motivos son simples y nada dramáticos. Recientemente se me hizo notar claramente que mi idea de cómo participar en ese foro era insuficiente. Resulta que todo este relajo de ser escritor yo me lo tomo como uno más de mis múltiples pasatiempos. Por lo mismo, en ocasiones las cosas que se me ocurren escribir pudieran ser o parecer anacrónicas, iconoclastas, anárquicas o hasta insultantes. Y lo son, supongo.
Pero en el foro litarario Prosófagos concurren personas que sienten una pasión por la Literatura que los motiva a intentar cada vez mejorar más y más su pericia como escritores. Comprendo que es una distracción tener personas merodeando en el sitio que no comparten el mismo enfoque.
Yo no siento pasión por la Literatura. Me estimula intelectualmente, y quizá tenga un poco de aptitud natural para escribir textos a veces coherentes y quizá en ocasiones hasta estéticamente agradables. Pero no me apasiona. De hecho, quisiera encontrar una casa editorial que publicara mis textos simplemente por satisfacer mi vanidad y por los ingresos adicionales que pudiera recibir. O sea, mis motivos no son puros. No son los de un artista.
Por eso pienso que sea más provechosa mi ausencia de ese foro, que mi presencia desenfadada y caprichosa. Sea, mi autoexilio por el bien de la Literatura.
Bah, qué mártir, ni qué ocho cuartos…
De seguro es un berrinche pasajero de esos que me dan a veces.
Bueh, en algo me tengo que entretener, supongo.
D