martes, 14 de febrero de 2012

Man doth protest overmuch, methinks

To my wife, for Valentine's

The rose is red, the violet's blue,
The honey's sweet, and so are you…

Such bromide, inane, tiresome pap
Only uttered by those most apt
To be labeled deficient or
A bore,
—Can only be pronounced
With a straight face and a true heart
By those who have not experienced
Much of life, all it's welts and warts.
As for me, too long in the tooth
and at times my soul in squalor,
I can only attest that, yea, true,
Indeed, such flowers, such colors,
And I am nothing without you.

D

viernes, 10 de febrero de 2012

"Llámame", sí, cómo no…

Bueno, pues resulta que ahora tengo un número telefónico nuevo, aparte del móvil, y el servicio es a través de Google Voice. No sabía cómo hacerlo funcionar hasta hace un momento, y entonces he puesto un gadget aquí, en el blog, para que me puedan llamar por teléfono gratis (mientras sea llamada en los EE.UU.; supongo que les cobran la larga distancia a ustedes si me llaman de otro país, sorry!).

Cuando esté conectado a la Internet en mi casa intentaré estar al pendiente de este número, a ver si de vez en cuando "chateamos" de voz.

Saludos,
D

martes, 7 de febrero de 2012

"El legado", de Blanca Miosi

Haga clic en la imagen
 para comprarlo en Amazon
Apenas el fin de semana pasado terminé de leer este libro, El legado, de la famosa autora Blanca Miosi.

Es un libro de ficción histórica que hace muy buen uso de todos los huecos y brechas que existen entre los hechos históricos de los conocidos personajes que aparecen allí. Claro, no existen próceres ni monstruos en el mundo que se les haya documentado cada instante de su vida… Entonces, la autora entreteje la trama allí, en esos nichos posibles, y dota a la fantasía que nos relata de un posible aire de realidad.

Pero más que la posible factibilidad de los hechos relatados en la novela, lo que logra dotarlo de ese dejo a memoria olvidada es la abundante evidencia de que los protagonistas tan solo eran humanos (y se podría decir esto, en especial, de los antagonistas). Es la coherencia de su proceder, y sobre todo la de sus flaquezas y debilidades, la que nos permite imaginar que los personajes que conocemos dentro de las páginas alguna vez caminaron en nuestro mundo.

Dos cosas en particular me parecieron notables en esta novela.

La primera es que hay un vaticinio que agobia a cada uno de los protagonistas y antagonistas, mas no obstante nunca se menciona ni completo ni en su contexto. Es decir, no existe escena alguna donde aparezca articulado por su oráculo, o donde se explique cómo o qué condujo a su pronunciamiento. Eso me trajo gratos recuerdos de otros autores que han usado el mismo dispositivo para crear una coherencia interna y dotar al mundo que han creado con su pluma de sus propia vida secreta, que al final y al cabo es tal y como sucede en el mundo real. Entre otros, Frank Herbert, Bruce Sterling y David Wingrove han hecho lo mismo.

La segunda es el desenlace de la novela, que no voy a mencionar con detalles aquí, pero que me demuestra que la autora todavía tiene confianza en sus lectores, y les ofrece ese final como un obsequio, como diciendo «hasta aquí llegó mi pluma, lo demás corre por su cuenta».

Hay algunos detalles que me parecieron desafortunados, pero no lograron disminuir casi nada la placentera experiencia de haber leído el libro. Por ejemplo, existen algunas erratas, pero me atrevo a pensar que solo existen en la versión Kindle. También, hay dos o tres ocasiones en las que, sin requerirlo la trama, el registro del lenguaje usado cambia notablemente y solo por dos o tres oraciones.

En resumen, es un libro que recomiendo leer a todo el que disfrute de dejar volar la imaginación y preguntarse de vez en cuando: «¿qué pasaría si tal o cual cosa hubiera sucedido de esta otra manera…?»

D

jueves, 2 de febrero de 2012

Zombicalipsis (para Pepsi, porque sí)

Jiang Shi Pérez comenzó hoy a sospechar que había fracasado de manera total y espectacular en el acto de morir en definitiva…

Cada día despertaba a la misma hora después de haber dormido mal y poco cada noche, y de haber soñado las mismas pesadillas amorfas e insondables. Después de levantarse, se cepillaba los dientes y se enjuagaba las legañas antes de evacuar cada mañana. Se desayunaba una taza de café con una rebanada de pan tostado sin mantequilla, y entre mordisqueo y sorbo posaba sin interés la vista en las noticias del periódico, que le informaban las mismas noticias que ayer o antier, aunque con distintas letras: política y crimen, guerra e injusticia. Por costumbre completaba el crucigrama, y le parecía haber escrito las mismas palabras pero en otro orden el día anterior, o algún otro día o quizá hoy mismo…

Camino al trabajo se topaba con los mismos embotellamientos de tráfico en las intersecciones habituales, y se aparcaba en el mismo espacio en el estacionamiento. Saludaba con timidez a la recepcionista, y de pasada revisaba de reojo si la minifalda de ella seguía perdiendo su lucha heróica por cubrir siquiera otro centímetro cuadrado de muslo. En su cubículo, se pasaba gran parte del día realizando las mismas faenas que ayer o antier o cualquier otro día. En sus ires y venires a la cafetera y al garrafón del agua entablaba el mismo ritual de siempre, que se hacía pasar por conversación: esperaba con paciencia a que la otra persona terminara de hablar para que él pudiera decir lo que tenía en mente, aunque no siempre encajara bien lo dicho por uno con lo del otro.

Ya de regreso a su casa, miraba absorto las telenovelas que su señora esposa escogía ver toda la tarde, mientras él era la mente de un perro persiguiendo su propio rabo. La cena preparada aprisa, entre anuncios comerciales, a veces le dejaba algún mal sabor en la boca, pero no recordaba cuándo. Cuando se sometía al acto sexual, que por infrecuente debería ser memorable, apenas si le aceleraba el pulso durante los pocos minutos que duraba…

Jiang Shi Pérez comenzó hoy a sospechar que en algún momento de su vida, cuando todavía la vista le pintaba el mundo con colores vivos en la mente y el resto de los sentidos eran llamarada, cuando la esperanza era algo más que meras cuatro sílabas, cuando la inmediatez de los sueños estaba todavía a menos de un palmo de distancia, él murió. Pero no en definitiva. Fue casi completamente muerto total integral global, pero no mucho, o no tanto que no lo notara. Y esa situación postvida, o de necropsia pública, o de discapacidad vigorosa, lo dejó inerme ante cualquier negromante de pacotilla: cualquier gobierno, cualquier corporación, cualquier mujer…

Al siguiente día, Jiang Shi Pérez despertó a la misma hora después de haber dormido mal y poco en la noche.

D

jueves, 19 de enero de 2012

Necroslogía

Pues han de saber que unos tales La Tribu 11 (acompañados de un monki bastante pizpireto) han publicado un libro llamado Necroslogía.

Yo, ni tardo ni perezoso, cuando me enteré de la noticia de inmediato descargué la versión en *.pdf porque es gratuita y tengo uno de esos Kindle Fire, donde se puede leer con mucha comodidad.

Claro, no he leído todo el libro, y por lo tanto no ofrezco ninguna reseña por el momento.

Pero puedo decirles que de seguro ha de resultar divertido y hasta emocionante leer todos los cuentos que figuran en esta antología. Se los puedo asegurar, así, con la mano en la cintura, a pesar de apenas haber confesado que no he leído el libro, por motivo de que he conocido a muchos de los autores que aparecen allí. Han sido compañeros de aprendizaje en esta odisea que es el mundo de las letras en la virtualidad. De los que me acuerdo, todos siempre tenían alguna técnica interesante en sus relatos que copiaba en cuanto tuviera la menor oportunidad.

Pero no me crean, total, que bien pudiera estarme basando en mi afecto por muchos de ellos. Mejor formen sus opiniones personales y lean con detenimiento cada uno de estos cuentos.

Quien quiera leer el libro puede descargarlo gratis AQUÍ.

Y si quisieran comprar una copia impresa, háganlo ACÁ.

He dicho.
D

lunes, 2 de enero de 2012

Prosofagia 14

Así es, compañeros: Prosofagia 14 ha sido publicada. Así que aparten un buen rato para leerla con calma, que en esta ocasión consta de ciento cuarenta y ocho páginas. 

Si quieren, pueden comenzar a leerla en el relato que se titula "La cima del círculo", escrita por un servidor. 

 D

lunes, 19 de diciembre de 2011

Silent Night



Recientemente le pedí a mi hija que me ayudara a grabar esta canción…

Cuenta la leyenda que hace unos cuantos siglos hubo un sacerdote que tenía una preocupación: se había descompuesto el órgano de la iglesia y no había manera de repararlo antes de la misa de Navidad.

Entonces fue a un pueblo cercano donde vivía su amigo Franz Gruber y le pidió que le pusiera música a un poema que había escrito otro amigo. Franz dejó lista la canción en un santiamén y la primera vez que se interpretó la música fue un acompañamiento de guitarra para dos voces.

Para más o menos imitar los humildes inicios de esta canción tan famosa, la grabación es de la voz de mi hija, acompañada por una secuencia programada en GarageBand '11 por un servidor.

¡Feliz Navidad!
D

sábado, 17 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Acabo de publicar de nuevo dos relatos que escribí el año pasado para estas fechas. Espero que los disfruten. De nuevo.

D

Brilla la estrella

Dedicado a todos mis amigos virtuales. Por nombrar algunos: Mónica, Ricardo, Lupita, ustedes saben quiénes son en el cíberespacio.

—Pero…

—No hay nada que debatir. Y es que no hay nada que hacer al respecto. El Concilio de Ancianos ya lo decidió y usted debe acatar nuestra decisión. Lo exhortamos a que comparta estas últimas semanas con sus seres queridos, y que encuentre alguna manera de hacer las paces con esta situación. Esta sesión queda cerrada.

El Científico baja la mirada al suelo, aún demasiado colérico como para sentir el abatimiento que lo ha abrumado desde que hizo el descubrimiento. Mientras, el resto del Concilio de Ancianos sale de la Sala Convocatoria. La sala es parte de la ciudadela, que sirve como capital no solo al planeta, sino a toda la Federación. Cuando hay asuntos de extrema importancia para todos, el Concilio de Ancianos se convoca y asisten en persona desde los cinco planetas. Así se ha hecho desde el comienzo de la Federación, hace siete mil quinientos años.

Uno de Ancianos Gobernantes se desprende del grupo que se retira, y se acerca hasta el Científico, deteniéndose a un paso de distancia y poniendo su mano sobre el hombro del Científico, que es la personificación de la angustia suprema.

—Hijo, sabes bien que no podemos hacer nada…

—Pero Padre, ¡hay que tomar alguna medida!

—¿Acaso no fuiste tú mismo quien calculó la fecha aproximada del evento?

—Cierto, dentro de tres semanas nuestra estrella primaria expulsará su fotósfera, causando a su binaria a ejecutar una supernova doble junto con ella. Sin embargo hay que hacer algo al respecto, hay que avisarle a la gente, hay que hacer preparativos…

—Hijo, bien sabes que el pulso ultravioleta inicial calcinará a todos los planetas de este sistema hasta a un décimo de su radio de profundidad. Y medio segundo después el resto de la estrella pulverizará todo hasta que no queden más que moléculas sueltas, a un diámetro de varias Unidades Astronómicas. Hijo, para escapar habría que tener naves espaciales que pudieran viajar más rápido que la luz, y hubiéramos tenido que partir desde que hiciste el descubrimiento para poder estar a salvo. No existen esas naves. No tenemos salvación. Ven, vayamos a mi casa en la playa. Allá nos esperan tus hijos.

—No, Padre, hay que buscar alguna manera de…

—Hijo, si no vienes conmigo, no irás a ningún lado. ¿No ves a los guardias a las entradas? Tienen órdenes específicas… Vamos, nos espera la familia.

La rabia y la impotencia se escurren sobre las mejillas del Científico mientras se hunde de rodillas hasta el piso. Su padre lo mira con compasión, pero con firmeza.

—Eres joven, y por eso te cuesta trabajo aceptar el destino. De seguro que algún provecho tendrá nuestro sacrificio final. El universo no desperdiciará nada. Quizá llega el final de nuestra civilización, apenas después de brillar por diez mil años. Quizá no haya memoria de nuestros héroes ni de nuestros errores. Pero de algo le servirá al universo. Vamos, tus hijos esperan…


Muchos millones de años después, algunos hombres sabios en la región conocida como el oriente de un planeta repleto de agua y vida alzan su mirada y se preguntan entre exclamaciones de asombro sobre el significado de la estrella que aparece fulgurante en el firmamento. Sus limitados conocimientos no incluyen la comprensión de que la luz de esa estrella tuvo que viajar millones de años por el espacio sideral para alcanzarlos. Pero si no tienen conocimientos, sí tienen fe. Consultan sus profecías y sus escritos, y logran adivinar que el astro anuncia la llegada del Rey, que nace en la lejana tierra de Nazareth, y arden en deseos de irle a adorar.

D

Lo que es ser hombre

Era un hombre bastante serio, y en poco tiempo no lo considerarían joven todavía, como para ser el prometido de esa chamaca adolescente. A pesar que ella fuera pariente lejano, no había en realidad mayor inconveniente para comprometerse con ella, excepto por el detalle nimio de que ella regresó embarazada, después de haber estado una temporada de visita en el pueblo de su prima.

Creyó que sería conveniente abandonarla y marcharse lejos en secreto, para evitarle el oprobio y las malas lenguas, pero en noches de sudorosas contiendas con el sueño, vez tras vez la misma voz de autoridad le infundía aliento a que tomara a la chica como esposa sin mayores miramientos. Decidió hacerle caso, y juntos entablarían el viejo mexicanismo que reza: «a lo hecho, pecho».

Con rostro adusto recibió las noticias de presuntas legalidades y trámites que deberían realizarse en su tierra natal, a pesar de que ahora residiera en provincias lejanas. Como pudo, logró hacer arreglos necesarios para proveer el mínimo de comodidad a su prometida, puesto que sus cuarenta semanas de gravidez estaban muy próximos. Excepto que, por lo imprevisto del viaje y por la muchedumbre que tenía que cumplir los mismos trámites, fue imposible conseguir hospedaje con anticipación.

Estoico, resolvió buscar la solución una vez que arribaran al pueblo, pero fue imposible. Supongo que la cara de dolor y angustia de su novia adolescente consiguió que alguien se apiadara de ellos y les ofreciera un rincón, para pasar la noche y que pudieran aunque sea descansar un poco.

Con la misma ecuanimidad de siempre, hizo lo que pudo por ayudarle a su novia cuando llegó el momento del parto…

Los bebés cambian todo; ningún corazón es inmune…

… y al poco tiempo aquellos oriundos trabajando a la intemperie, de noche, los buscaron y los encontraron, porque ángeles del cielo cantaron aleluyas, y porque ellos también desearon con fervor poder ver al niño recién nacido.

D

Entradas populares