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lunes, 11 de agosto de 2014

Nueva publicación en Kindle

Disponible en Kindle,
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Regresamos a las andadas. Hoy he comenzado el proceso para publicar una antología de todos mis relatos cortos que he publicado en los varios foros literarios y en la güeb. Algunos ni los recordaba. Hay otros que me parecen deficientes. Como sea, los puse todos allí, juntos y revueltos, para que semejen la vorágine que me escurre entre las cejas.
Por cierto, este libro lo preparé por completo en mi nuevo iPad Air, con el programa Pages. La portada la diseñé con el programa Sketch Pro. Los textos mismos, esos sí quién sabe de dónde salieron…

Una vez que Amazon me publique el libro, voy a dejar una pestaña dedicada a él allá arriba, en la barra de enlaces.

Gracias por acompañarme en este perenne y leve desliz hacia lo insano.

viernes, 10 de mayo de 2013

Irma

Cada vez que pienso en ella, pienso sobre la vida: la vida que eligió el día que se enamoró y comenzó a forjar un hogar.

Ha de haber sido difícil tanto cambio: de niña a mujer, de muñecas a maternidad. Mas nunca temió pues tenía la certeza de la dicha venidera.

Y nosotros, los niños de su vida, nos ponemos de pie para alabarla por su amor, por su fortaleza, por su caridad, por todos sus actos. Y por lo que significa ella para cada uno de nosotros.

No obstante, sabemos que la vida al final nos mandará por sendas lejanas. Pero el amor permanecerá.

Gracias, Madre.

D

Esta es una traducción de una canción que compuse hace más de veinte años. Nada ha cambiado desde entonces. Basada en Proverbios 31:28.


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domingo, 22 de abril de 2012

El libro de la vida



A todos los que ya no quieran leer…

El libro de la vida es tedioso y redundante.

Escrito en letras de lo más minúsculas, enumera datos y cifras, describe rincones escondidos, dibuja mapas olvidados y muestra diagramas de pasos de bailes de moda y de antaño. Tantos detalles abarca que nadie podría siquiera alzarlo de su sitio, por lo voluminoso.

Tiene capítulos enteros dedicados a la música, y se rumorea que toda la música de allí proviene: habrá algunas tonadas que sean casi epifanías, pero en su mayor parte son pavadas de estultos.

Fue escrito hace tanto tiempo que nadie recuerda siquiera haber comenzado a leerlo, y uno siempre termina distraído con esas descripciones de cajitas de obsequios, flores secas prensadas sobre poemas y algunos rizos sedosos atados con listones de colores que aparecen sin motivo entre capítulos; son justo el tipo de pequeños trofeos que todos nosotros somos demasiado chicos para entenderlos…

Y mi único rezo es que quieras leerme más páginas, aunque no puedas saltarte ni un solo renglón.

D




domingo, 19 de febrero de 2012

Predícame la despedida

… para algún abuelo


La singular compañía en algún momento; lo único que importaba: fuiste amistad y familia hasta que el mundo se tornó en esquirlas. A veces, el deseo realizado de que estuvieses presente de nuevo —negando lontananza— pareciera apenas a la distancia de un ensueño. Así también el anhelo de esa voz que, con certeza, no se escuchará más.

Pero magras quimeras de retornos no me han de impulsar a realizar todo de lo que me creíste capaz.

Campanas que doblan; ángeles con gestos de mármol; frialdad monumental; concomitancia errada: fuiste gentil y afectuoso. Días colmados de querellarse contra las lágrimas, ¿que nunca muere el pasado?

Que otra vez estuvieras aquí, fugaz, siquiera, aún con la plena conciencia del adiós puntualizando cada frase… Ensayar perdones, lograr la hazaña de la vida; me darías fortaleza para intentarlo.

Ninguna evocación más, nada de llanto a escondidas: que descienda la ceguera sobre los años perdidos… Predícame la despedida.

D

sábado, 17 de diciembre de 2011

Brilla la estrella

Dedicado a todos mis amigos virtuales. Por nombrar algunos: Mónica, Ricardo, Lupita, ustedes saben quiénes son en el cíberespacio.

—Pero…

—No hay nada que debatir. Y es que no hay nada que hacer al respecto. El Concilio de Ancianos ya lo decidió y usted debe acatar nuestra decisión. Lo exhortamos a que comparta estas últimas semanas con sus seres queridos, y que encuentre alguna manera de hacer las paces con esta situación. Esta sesión queda cerrada.

El Científico baja la mirada al suelo, aún demasiado colérico como para sentir el abatimiento que lo ha abrumado desde que hizo el descubrimiento. Mientras, el resto del Concilio de Ancianos sale de la Sala Convocatoria. La sala es parte de la ciudadela, que sirve como capital no solo al planeta, sino a toda la Federación. Cuando hay asuntos de extrema importancia para todos, el Concilio de Ancianos se convoca y asisten en persona desde los cinco planetas. Así se ha hecho desde el comienzo de la Federación, hace siete mil quinientos años.

Uno de Ancianos Gobernantes se desprende del grupo que se retira, y se acerca hasta el Científico, deteniéndose a un paso de distancia y poniendo su mano sobre el hombro del Científico, que es la personificación de la angustia suprema.

—Hijo, sabes bien que no podemos hacer nada…

—Pero Padre, ¡hay que tomar alguna medida!

—¿Acaso no fuiste tú mismo quien calculó la fecha aproximada del evento?

—Cierto, dentro de tres semanas nuestra estrella primaria expulsará su fotósfera, causando a su binaria a ejecutar una supernova doble junto con ella. Sin embargo hay que hacer algo al respecto, hay que avisarle a la gente, hay que hacer preparativos…

—Hijo, bien sabes que el pulso ultravioleta inicial calcinará a todos los planetas de este sistema hasta a un décimo de su radio de profundidad. Y medio segundo después el resto de la estrella pulverizará todo hasta que no queden más que moléculas sueltas, a un diámetro de varias Unidades Astronómicas. Hijo, para escapar habría que tener naves espaciales que pudieran viajar más rápido que la luz, y hubiéramos tenido que partir desde que hiciste el descubrimiento para poder estar a salvo. No existen esas naves. No tenemos salvación. Ven, vayamos a mi casa en la playa. Allá nos esperan tus hijos.

—No, Padre, hay que buscar alguna manera de…

—Hijo, si no vienes conmigo, no irás a ningún lado. ¿No ves a los guardias a las entradas? Tienen órdenes específicas… Vamos, nos espera la familia.

La rabia y la impotencia se escurren sobre las mejillas del Científico mientras se hunde de rodillas hasta el piso. Su padre lo mira con compasión, pero con firmeza.

—Eres joven, y por eso te cuesta trabajo aceptar el destino. De seguro que algún provecho tendrá nuestro sacrificio final. El universo no desperdiciará nada. Quizá llega el final de nuestra civilización, apenas después de brillar por diez mil años. Quizá no haya memoria de nuestros héroes ni de nuestros errores. Pero de algo le servirá al universo. Vamos, tus hijos esperan…


Muchos millones de años después, algunos hombres sabios en la región conocida como el oriente de un planeta repleto de agua y vida alzan su mirada y se preguntan entre exclamaciones de asombro sobre el significado de la estrella que aparece fulgurante en el firmamento. Sus limitados conocimientos no incluyen la comprensión de que la luz de esa estrella tuvo que viajar millones de años por el espacio sideral para alcanzarlos. Pero si no tienen conocimientos, sí tienen fe. Consultan sus profecías y sus escritos, y logran adivinar que el astro anuncia la llegada del Rey, que nace en la lejana tierra de Nazareth, y arden en deseos de irle a adorar.

D

Lo que es ser hombre

Era un hombre bastante serio, y en poco tiempo no lo considerarían joven todavía, como para ser el prometido de esa chamaca adolescente. A pesar que ella fuera pariente lejano, no había en realidad mayor inconveniente para comprometerse con ella, excepto por el detalle nimio de que ella regresó embarazada, después de haber estado una temporada de visita en el pueblo de su prima.

Creyó que sería conveniente abandonarla y marcharse lejos en secreto, para evitarle el oprobio y las malas lenguas, pero en noches de sudorosas contiendas con el sueño, vez tras vez la misma voz de autoridad le infundía aliento a que tomara a la chica como esposa sin mayores miramientos. Decidió hacerle caso, y juntos entablarían el viejo mexicanismo que reza: «a lo hecho, pecho».

Con rostro adusto recibió las noticias de presuntas legalidades y trámites que deberían realizarse en su tierra natal, a pesar de que ahora residiera en provincias lejanas. Como pudo, logró hacer arreglos necesarios para proveer el mínimo de comodidad a su prometida, puesto que sus cuarenta semanas de gravidez estaban muy próximos. Excepto que, por lo imprevisto del viaje y por la muchedumbre que tenía que cumplir los mismos trámites, fue imposible conseguir hospedaje con anticipación.

Estoico, resolvió buscar la solución una vez que arribaran al pueblo, pero fue imposible. Supongo que la cara de dolor y angustia de su novia adolescente consiguió que alguien se apiadara de ellos y les ofreciera un rincón, para pasar la noche y que pudieran aunque sea descansar un poco.

Con la misma ecuanimidad de siempre, hizo lo que pudo por ayudarle a su novia cuando llegó el momento del parto…

Los bebés cambian todo; ningún corazón es inmune…

… y al poco tiempo aquellos oriundos trabajando a la intemperie, de noche, los buscaron y los encontraron, porque ángeles del cielo cantaron aleluyas, y porque ellos también desearon con fervor poder ver al niño recién nacido.

D

martes, 29 de noviembre de 2011

¿A qué huele la esperanza?

La casa guarda un aroma a algo horneado… Mi hija de apenas dieciséis años de edad a veces disfruta de hornear pastelillos, brownies o, de vez en cuando, algún pastel. Nos pide que la llevemos a hacer las compras para conseguir los ingredientes necesarios y busca las recetas en su teléfono con conexión a la Internet. Enseguida se la pasa mirando vídeos, escribiendo entradas en sus blogs secretos en Tumblr, a los cuales no tengo permitido hacerme "seguidor" de ellos, y luego, cuando se le pega la gana, ella hornea. Hornea cuando sea que se le antoje.

No hornea porque yo, su padre, quisiera un pastel. No hornea porque sus amistades supongan que ella les va a llevar galletas a la escuela para compartir. No hornea porque sea algo que "es de muchachas". No hornea porque nadie desee que lo haga, sino porque se siente contenta al hacerlo.

¿A qué huele la esperanza? Huele a lo que hornea mi hija. Huele a la posibilidad de que haya criado niños que saben que su único trabajo en esta vida es intentar ser felices, y desear que sea suficiente para hacer felices a otros también.

D

sábado, 12 de noviembre de 2011

Para meditar…

Recientemente me preguntaron si creo en Dios. «¿Cómo no voy a creer en Dios? ¿Acaso no se nota que siempre me esfuerzo en ser un hombre responsable, que me esfuerzo en vivir una vida ética y justa?», pregunté con asombro real.
«Bueno, lo que pasa es que no eres religioso para nada…», fue la respuesta lanzada sobre el hombro, a manera de despedida condescendiente.

Me pregunto por qué a veces insistimos en malentender. Es decir, a lo mejor quien no ha comprendido bien las cosas soy yo, y debería ser religioso para demostrar que creo en Dios.

No obstante, me parece un poco desafortunado que, en términos generales, la gente no crea que un hombre que se esfuerza por ser genuino, sincero, responsable, cortés, que obedezca las leyes, y que dedique todas sus energías en conseguir el bienestar de su familia no se le reconozca inmediatamente como alguien que teme a Dios, que cree en Él, y que todavía tiene la esperanza de que todo en esta vida significa algo al final de cuentas…

sábado, 22 de octubre de 2011

Soy un engreído

El otro día hubo un momento cuando me comporté como todos esos sangrones engreídos que se la pasan corrigiendo a la gente cuando habla, para decirles que dicen mal las cosas. Siempre me chocaron ese tipo de personas… y ahora veo que por motivo de mi trabajo me he convertido en una de esas personas.

Claro, habrá quien diga que yo siempre he sido así, pero a esas personas les digo: «callate pinche loco tú».

En fin…

Resulta que una de mis compañeras de trabajo me pidió que le ayudara a revisar que no hubiera errores en una presentación. En cuanto pudiera accesar su computadora, podríamos revisar los documentos.

Como corresponde a una persona de mala calaña, le largué esta porción de sabiduría y pericia lingüística:

—Si quieres comenzamos de una vez: no se dice "accesar", sino "acceder".

—O sea, ¿mi mamá me enseñó a hablar mal?

Balbucí algún sinsentido y pretendí que tenía asuntos pendientes para alejarme en cuanto pude.

Supongo que es algo similar al problema al que se enfrentan las Academias de la Lengua cuando tratan de establecer algunas normas que van en contra del uso general. «¿Acaso no nos enseñaron a hablar bien nuestras mamás?»

Bueno, nuestras mamacitas nos enseñaron a hablar muy bien, gracias por preguntar, pero a veces me pregunto si esta costumbre chocante de andar blandiendo los diccionarios unos contra otros en realidad sea lo más conveniente en este mundo mundial de 500 millones de hispanohablantes que tienen costumbres tan distintas por habitar en muchos países del planeta.

Quizá en poco tiempo tendremos que entender que existirá un español "académico" y uno real. No sé… Mientras, voy a intentar no meter la pata tan seguido y dejar de corregir a todos aquellos que aprendieron en el regazo materno cosas como "troca (en lugar de camioneta de carga), reca (en lugar de grúa automovilística), aplicación (en lugar de solicitud), mouse (en lugar de ratón de computadora, qué ridiculez, caramba, que yo digo mouse también), aseguranza (en lugar de seguro médico o del que sea)", y, por supuesto, "accesar".

D

miércoles, 20 de julio de 2011

Llórame los ríos (reto literario)

Este mes de julio se me ocurrió lanzar un reto en el foro Prosadictos. Se trataba de que alguien propusiera un tema, y cualquiera podría escribir un texto de la extensión que gustara sobre ello. Excepto que el reto era escribir el texto allí mismo, en la ventana de respuesta del foro. Creí que sería una buena manera de ejercitar la organización mental al escribir, y de practicar cómo ajustar el formato sin valerse de Word o de cualquier otro programa de gestión de textos. A continuación les comparto mi intento de escribir un microcuento con el tema "… la primera vez que vio la aurora boreal".



Llórame los ríos



No recuerdan los cómos ni los porqués, y de haber alguno, solo Dios lo sabe: fue el Omnipotente mismo quien los tomó de la mano y así lo dispuso.

Mas ellos Le sirven con gozo y cumplen Sus designios sin rencor…

Excepto que, a la sombra de su corazón de madre, ella gime vientos y llora ríos, y desde la distancia irremontable lo ve a él siempre en lontananza, aun intentando darle alcance.

Ella, Nótt, la primera vez que vio la aurora boreal, entendió que esa sería la única caricia que sentiría de su hijo Dagr en toda la eternidad.

D

miércoles, 13 de julio de 2011

¿Y ahora, qué?

Pues ayer venía de regreso a la casa, después de haber trabajado toda la noche. Como acostumbro, manejaba por la carretera a escasos 130 kmh cuando noté que se prendió la lucecilla del tablero que indica que la presión de las llantas está baja.

Ni tardo ni perezoso me salí de la autopista para revisar que todo estuviera bien, y que no fuera a ser la de malas que se reventara un neumático a esa velocidad y me fuera a partir la madre… Bueno, es que es un accidente común que se reviente una llanta y que el conductor pierda el control del automóvil. Entre más rápido se viaja, las posibilidades de voltearse son mayores.

¿Quién quiere sufrir un leve caso de muerte? Nadie, porque sería muy inconveniente.

Entonces regresé al hogar viajando por callejuelas paralelas a la autopista, y mi viaje de quince minutos terminó en media hora. Ni modo, pero hay que irse a la segura.

Pero olvidé todo al respecto, y como también acostumbro, al siguiente día, cuando era hora de irme a trabajar (o más bien, cuando ya salía tarde hacia el trabajo), recordé que las llantas estaban bajas de aire. Pah, me llevo el auto de mi mujer, al fin que no lo necesita a estas horas.

Já, bien librado del problema que salí.

Excepto que en el preciso instante en el que me subí a la autopista y aceleré hasta mis acostumbrados 130 kmh, se prendió la lucecilla que indica que las llantas están bajas de presión.

Me queda claro que el universo demanda algo de mí. Una de dos: o debo ser más cuidadoso en las autopistas, o debo someterme a régimen de adelgazamiento. No lo sé.

D

lunes, 2 de mayo de 2011

Me encanta mi computadora: mis amigos viven allí

Algo que siempre me ha parecido raro o hasta criticable es el hecho de que me cuesta un trabajo enorme, colosal, pocamadrísimo, poder congeniar con personas en la vida real.

Yo pensaba que era por ser modosito y tímido y…

(Por lo general, justo en este punto de la conversación, cuando lo menciono, mi esposa y mis dos hijos bufan un marcado "hmm" junto con trío de cejas alzadas, como diciendo: «¡tímido, mis calzones!»)

Bien. Confieso que la imagen mental de mí mismo no coincide mucho con la de otra gente. Aparentemente soy un tipo aguerrido en mis opiniones y de esos que se ponen en acción a la menor provocación y quieren que todos jalen parejo. O sea, uno de esos chocantes enérgicos. Ni modo.

Pero estaba diciendo que me cuesta trabajo hacer amigos en la vida real, y últimamente… bueno, digamos que este milenio me ha resultado más fácil encontrar amistades en la virtualidad del cíberespacio que en la famosa vida real.

Entonces esta divagación es en honor a aquellas personas que, a pesar de los kilómetros de distancia, me hacen el favor de permitirme considerarlos amigos.

En particular, hoy dedico esta meditación a mi amiga Ecco. Al que quiera molestarse en buscar el blog de Ecco en "Sobreíntima", le pido que lea la entrada más reciente allí y que medite que todos estos avatares cibernéticos contienen corazones humanos que necesitan de nuestros pensamientos positivos y buenos deseos.

Gracias a todos ustedes por permitirme conocerlos,
Daniel A. Franco

miércoles, 5 de enero de 2011

Comenzamos el 2011

Para comenzar este año bien, empezaré a escribir la serie de pequeños textos al estilo del "Caldo de pollo para el alma".

Después de leer algunos ejemplos de los textos que aparecen compilados en esa publicación tan famosa (y de lograrlo sin tornar los ojos en blanco ni gemir), he decidido que en lugar de escribir sobre temas que son "de la vida real" (presuntamente), voy a escribir puras ficciones. Confieso que en otras ocasiones ya he escrito textos que podrían considerarse reconfortantes o hasta esperanzadores, y los voy a marcar con la nueva insignia de "lunetas", para que los lectores puedan leerlos junto con los nuevos textos.

Así es: he decidido que mi proyecto se llamará… (fanfarrias, carambas):

«Lunetas para la muina»

He dicho.
D

viernes, 31 de diciembre de 2010

Reto

Esta última vez que hablé por teléfono con mi madre me preguntó si sería posible que escriba algo al estilo de "Caldo de pollo para el alma", o como se llame esa serie en español.

Contesté por reflejo que por desgracia mis textos tienen la tendencia hacia el fatalismo o el cinismo. Replicó mi madre con puntería digna de D'Artagnan: «¿Qué, no puedes escribir algo que no sea fatalista ni cínico?».

He allí el reto: pronto he de escribir un caldo de pollo para el alma, y ojalá que no haya indigestión luego.

Conste,
D

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