Érase que se era, en alguna otra ocasión… Y en nuestro cuento apenas se establecía la escena cuando decidiste cambiar de página. Yo también tomé algunas decisiones en esos entonces, cuando hacíamos lo que creíamos obligado. La ironía: que aún estemos obligados pero sin creer en nada.
En ese érase de entonces yo estaba convencido de conocer nuestro desenlace. Quizá estaba equivocado: la inspiración de ese momento se esfuma, se esfuma… Fuere aún nuestra época, imaginaría doblegar hasta a Kronos mismo, pero mis fuerzas amainan y, soberbio él, nos pasa de largo, llevándose lo bueno que hubiera y dejando aquí apenas sombras.
Sea, entonces:
Amaremos.
Viviremos.
Daremos lo que podamos y tomaremos lo poco que merezcamos.
Tienes de esos rostros sin los estragos de la belleza; mis cicatrices marcan mi itinerario en la vida. Tienes de esas miradas que me penetran hasta el alma sin sentir repugnancia de lo visto. Decían que no sentiría nada la primera vez… No sé cómo sanan estas heridas, pero en ti veo una lumbrera.
Me incluyes en coloquio íntimo y avasallas toda imaginación, sin saber que allí todo es tuyo. Dijeron que no sentirías nada la primera vez… Tardaste en sanar, pero esta podría ser la noche anhelada.
Cierto es que lejos estoy de tu aposento en el Gólgota, pero igual a media distancia estoy de donde provengo y de donde debería estar. Pero, de haber una luz que siempre se vea, de haber un mundo donde habitar eternos, de haber obscuridad indudable en nuestros adentros y en derredor, elijamos no permitir que se apague el fulgor.
Cada ola que rompe en la playa habla de todas las venideras, así como todo tahúr sabe que a lo único que se viene es a perder. En nuestro estío era temerario, mas en estos días solo sé lanzar mensajes al azar, como hojas otoñales revoloteando con cualquier brisa y que el invierno no sabría dejar en paz.
Todo marinero sabe que la mar es amistad tornada en adversario, y toda alma náufraga sabe lo que es vivir sin intimidad. A veces imagino oir la voz del capitán, pero me lo impiden tantos de tus sermones… y, como toda ola que rompe en la costa, hasta aquí pude llegar.
La mar sabe dónde esconde los escollos, y ahogarse no es pecado. Sabes bien dónde se encuentra mi corazón: aún en el mismo sitio que el tuyo. Bien sabemos que tememos triunfar, así que damos por terminado todo antes del comienzo.
Si te vas por tu lado y yo por el mío, ¿seremos tan desvalidos ante las mareas? Cualquier fulano sabe que el enamoramiento viene a través del sometimiento. Sea: que estemos listos para permitir que nos arrastre la marea y nunca más perseguir cada una y toda ola.
Regresamos a las andadas. Hoy he comenzado el proceso para publicar una antología de todos mis relatos cortos que he publicado en los varios foros literarios y en la güeb. Algunos ni los recordaba. Hay otros que me parecen deficientes. Como sea, los puse todos allí, juntos y revueltos, para que semejen la vorágine que me escurre entre las cejas.
Por cierto, este libro lo preparé por completo en mi nuevo iPad Air, con el programa Pages. La portada la diseñé con el programa Sketch Pro. Los textos mismos, esos sí quién sabe de dónde salieron…
Una vez que Amazon me publique el libro, voy a dejar una pestaña dedicada a él allá arriba, en la barra de enlaces.
Gracias por acompañarme en este perenne y leve desliz hacia lo insano.
Cada vez que pienso en ella, pienso sobre la vida: la vida que eligió el día que se enamoró y comenzó a forjar un hogar.
Ha de haber sido difícil tanto cambio: de niña a mujer, de muñecas a maternidad. Mas nunca temió pues tenía la certeza de la dicha venidera.
Y nosotros, los niños de su vida, nos ponemos de pie para alabarla por su amor, por su fortaleza, por su caridad, por todos sus actos. Y por lo que significa ella para cada uno de nosotros.
No obstante, sabemos que la vida al final nos mandará por sendas lejanas. Pero el amor permanecerá.
Gracias, Madre.
D
Esta es una traducción de una canción que compuse hace más de veinte años. Nada ha cambiado desde entonces. Basada en Proverbios 31:28.
Escrito en letras de lo más minúsculas, enumera datos y cifras, describe rincones escondidos, dibuja mapas olvidados y muestra diagramas de pasos de bailes de moda y de antaño. Tantos detalles abarca que nadie podría siquiera alzarlo de su sitio, por lo voluminoso.
Tiene capítulos enteros dedicados a la música, y se rumorea que toda la música de allí proviene: habrá algunas tonadas que sean casi epifanías, pero en su mayor parte son pavadas de estultos.
Fue escrito hace tanto tiempo que nadie recuerda siquiera haber comenzado a leerlo, y uno siempre termina distraído con esas descripciones de cajitas de obsequios, flores secas prensadas sobre poemas y algunos rizos sedosos atados con listones de colores que aparecen sin motivo entre capítulos; son justo el tipo de pequeños trofeos que todos nosotros somos demasiado chicos para entenderlos…
Y mi único rezo es que quieras leerme más páginas, aunque no puedas saltarte ni un solo renglón.
El comienzo y el final de cualquier día… y el tiempo a gatas, y la noche se escabulle caminando de un lado al otro en la habitación: Kronos mismo ahuyenta a todo sueño. Semanas, meses, temporadas: bandadas de aves en fuga, sin tu sombra en el dintel, y la calina de mis noches febriles es la mesura del silencio de mis días. El ensueño de esa penumbra es tu presencia, y en momentos de luz solo encuentro tu ausencia.
Años como mareas, y la aridez del tiempo nos sigue, y las marcas de sequías sobre el malecón son los verdugones sobre mi alma; se puede vivir, aunque nunca completo…
Ah, y la música, nunca la tuya, en burla me incita a la búsqueda, sabiendo de antemano que no he de encontrarte…
Al barranco con la esperanza: al olvido con los sueños: que fallezcan…, ¿de qué me sirven? He de ser menos de la mitad real, hasta cuando oiga tu canto.
La singular compañía en algún momento; lo único que importaba: fuiste amistad y familia hasta que el mundo se tornó en esquirlas. A veces, el deseo realizado de que estuvieses presente de nuevo —negando lontananza— pareciera apenas a la distancia de un ensueño. Así también el anhelo de esa voz que, con certeza, no se escuchará más.
Pero magras quimeras de retornos no me han de impulsar a realizar todo de lo que me creíste capaz.
Campanas que doblan; ángeles con gestos de mármol; frialdad monumental; concomitancia errada: fuiste gentil y afectuoso. Días colmados de querellarse contra las lágrimas, ¿que nunca muere el pasado?
Que otra vez estuvieras aquí, fugaz, siquiera, aún con la plena conciencia del adiós puntualizando cada frase… Ensayar perdones, lograr la hazaña de la vida; me darías fortaleza para intentarlo.
Ninguna evocación más, nada de llanto a escondidas: que descienda la ceguera sobre los años perdidos… Predícame la despedida.
It seemed the most absurd thing in this world-wide world: that I should be asleep as Michael Jackson died. I wanted to stick my head into the kitchen's sink. What I did, though, was to dash the coffee, mug and all, into the basin. It hit the faucet with all my single-setting rotten mood turned up to eleven. "But today is just another day," I objected. "Chillax, surely you've misunderstood. It could be that only Farrah died," I told myself while I got me a more robust coffee.
“It's just stupid that I gotta go to work, I could call in and tell them I ain't there, that I am not coming. It should be so logical, that I wouldn't even need to explain to them why."
As incredible as it may seem, I took off from home like always. "Maybe I'm the only one going to work today," I thought. "Maybe people don't even exist anymore," I said out loud. "Maybe the only ones that made it were the ones that were asleep, for the moment," I screeched.
I wondered how the day could possibly dawn without Michael Jackson. I looked up to the sky, but there was no way of forecasting it. It was night time; cloudy, to top it off. Got in my car and took off at dawn, like every day, like all those days when Michael Jackson has never died, of course. And all the radio stations sounded off with his songs. Actually, it was only Thriller. Everything was Thriller. "Weird, not even Billy Jean…" It was very depressing, like when you see a movie in black and white and think that all the actors are dead, so I turned off the radio. I continued looking up to the sky. The clouds went on, static, and letting their bellies be touched by the Sun that was beginning. "At least it ought to be a Gone With The Wind sky, and not this gray mess."
The thing is that it looked less and less like a regular sky as the moments went by. The light was revealing some toxic clouds with metal shards that detached in rain form. The edge of the Sun peeked out squared-shaped. Suddenly, the whole sky pixelated. The town showed up, or rather appeared, asleep as usual. The town square, with all the street lights off; and the church with the lights on. "No! That's not how it is, just the opposite," my thoughts alerted me, but I wasn't so sure anymore. My memory failed me, and I riffled through my head in the only section still whole: Black and White. A congress of empty churches with lights on assaulted me, and all of them were of… "Shush! Don't creep yourself out no more, come on, get out and get on with it."
There wasn't anyone on the street, and neither could I remember if it should be so. It took me a while to link the grumbling that grew louder with each one of my steps to the sound of the bakery's presses and the smells of the freshly made croissants, although it seemed as if the last bake load had baked a little too long; but maybe that was the normal smell of it.
Then, I saw them at the end of the alley. They were coming towards me, dirty, broken, stumbling, slowly. I could have escaped because I hadn't forgotten how to run, but the thing is… "These zombie fuckers, you gotta see how gracefully they drag their feet!"
Pepsi
Written originally by Pepsi in the forum Prosófagos. Visit the forum today!
Translated by DNAZ Franco by express permission of the author.
(Para visitar un avance del libro en Google, haga clic en el título de esta sección)
Hace un par de años tuve la suerte de tener una cíberamiga que me presentó este libro. Es una colección de relatos cortos escritos en italiano, con una perspectiva muy peculiar. Cada texto se adentra en la cosmovisión de un animal en particular (hay una historia hasta para bacterias), y tiene una agilidad sorprendente. Es de los libros que me hacen desear que supiera suficiente italiano como para poderlo leer en su idioma original. He leído algunos pasajes en español, y otros tantos en inglés. Los traductores eran geniales, pero se nota que tenían la materia prima para producir textos tan originales en sus respectivos idiomas a partir de las letras del Sr. Boffa. Les dejo aquí mi traducción al español de la traducción al inglés de John Casey y Maria Sanminiatelli del prólogo en italiano de Alessandro Boffa. Ojalá que añadan este libro a su lista de libros a leer. Mejor todavía: añadan este libro a la lista de libros a comprar.
Prólogo
Pues nos encontrábamos en un témpano de hielo los dos solos, a la deriva en la noche polar. Viskovitz se volteó y dijo:
—Me gustaría que pusieras nuestra conversación en blanco y negro.
—No es posible —respondí—. No soy mecanógrafo. No soy escriba. Soy un pingüino. Por mi parte, eso de "ponerlo en blanco y negro" significa hacer más pingüinos.
Entonces, en cambio, ahí me tenían un mes después, quieto y de pie con un huevo bajo mi barriga, recordando…
Note: Originally posted in the forum "Prosófagos," in Spanish, by author Aureliano Babilonia. This translation has been authorized by the author.
When I hanged the x-ray film on the light-table, my two colleagues could hardly swallow again. I told them it had been the most awful freak of nature ever. That same night, we gathered and made a plan. We consulted a neurosurgeon and explained the situation. He accepted without much ado: his curiosity was as piqued as ours. There was silence; the room in tenterhooks. And afterwards, doctor? How'd it go afterwards? Well, we performed the surgery. There was another, much longer silence. And what did you do with the baby? Well, it died an hour later… But… For God's sake! Don't you realize? This is a supernatural case! His faced flushed. He made fists and shot off his chair, laughing like a loon, loudly. Two policemen came and dragged him outside, past the bemused relatives of the murdered woman. Outside, there were more than a hundred reporters. I remember the scene neatly: it was rather stifling. I never knew afterwards why they were all laughing their ass off, even those colleagues who were still waiting their turn.
Yo soy muy afecto a escuchar canciones antiguas y a veces medio esotéricas y eclécticas. He decidido que algunas de ellas podrían traducirse al español como relatos cortos, capturando de esa manera el tono que el autor quiso impartirles originalmente. Por lo general, las traducciones de letras de canciones nunca vienen al caso porque las rimas se pierden y el contexto no encaja en el idioma traducido.
A ver qué sale… Los relatos que están basados en canciones aparecen con la etiqueta "Traducción literaria".