Acabo de publicar de nuevo dos relatos que escribí el año pasado para estas fechas. Espero que los disfruten. De nuevo.
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sábado, 17 de diciembre de 2011
Brilla la estrella
Dedicado a todos mis amigos virtuales. Por nombrar algunos: Mónica, Ricardo, Lupita, ustedes saben quiénes son en el cíberespacio.
—Pero…
—No hay nada que debatir. Y es que no hay nada que hacer al respecto. El Concilio de Ancianos ya lo decidió y usted debe acatar nuestra decisión. Lo exhortamos a que comparta estas últimas semanas con sus seres queridos, y que encuentre alguna manera de hacer las paces con esta situación. Esta sesión queda cerrada.
El Científico baja la mirada al suelo, aún demasiado colérico como para sentir el abatimiento que lo ha abrumado desde que hizo el descubrimiento. Mientras, el resto del Concilio de Ancianos sale de la Sala Convocatoria. La sala es parte de la ciudadela, que sirve como capital no solo al planeta, sino a toda la Federación. Cuando hay asuntos de extrema importancia para todos, el Concilio de Ancianos se convoca y asisten en persona desde los cinco planetas. Así se ha hecho desde el comienzo de la Federación, hace siete mil quinientos años.
Uno de Ancianos Gobernantes se desprende del grupo que se retira, y se acerca hasta el Científico, deteniéndose a un paso de distancia y poniendo su mano sobre el hombro del Científico, que es la personificación de la angustia suprema.
—Hijo, sabes bien que no podemos hacer nada…
—Pero Padre, ¡hay que tomar alguna medida!
—¿Acaso no fuiste tú mismo quien calculó la fecha aproximada del evento?
—Cierto, dentro de tres semanas nuestra estrella primaria expulsará su fotósfera, causando a su binaria a ejecutar una supernova doble junto con ella. Sin embargo hay que hacer algo al respecto, hay que avisarle a la gente, hay que hacer preparativos…
—Hijo, bien sabes que el pulso ultravioleta inicial calcinará a todos los planetas de este sistema hasta a un décimo de su radio de profundidad. Y medio segundo después el resto de la estrella pulverizará todo hasta que no queden más que moléculas sueltas, a un diámetro de varias Unidades Astronómicas. Hijo, para escapar habría que tener naves espaciales que pudieran viajar más rápido que la luz, y hubiéramos tenido que partir desde que hiciste el descubrimiento para poder estar a salvo. No existen esas naves. No tenemos salvación. Ven, vayamos a mi casa en la playa. Allá nos esperan tus hijos.
—No, Padre, hay que buscar alguna manera de…
—Hijo, si no vienes conmigo, no irás a ningún lado. ¿No ves a los guardias a las entradas? Tienen órdenes específicas… Vamos, nos espera la familia.
La rabia y la impotencia se escurren sobre las mejillas del Científico mientras se hunde de rodillas hasta el piso. Su padre lo mira con compasión, pero con firmeza.
—Eres joven, y por eso te cuesta trabajo aceptar el destino. De seguro que algún provecho tendrá nuestro sacrificio final. El universo no desperdiciará nada. Quizá llega el final de nuestra civilización, apenas después de brillar por diez mil años. Quizá no haya memoria de nuestros héroes ni de nuestros errores. Pero de algo le servirá al universo. Vamos, tus hijos esperan…
Muchos millones de años después, algunos hombres sabios en la región conocida como el oriente de un planeta repleto de agua y vida alzan su mirada y se preguntan entre exclamaciones de asombro sobre el significado de la estrella que aparece fulgurante en el firmamento. Sus limitados conocimientos no incluyen la comprensión de que la luz de esa estrella tuvo que viajar millones de años por el espacio sideral para alcanzarlos. Pero si no tienen conocimientos, sí tienen fe. Consultan sus profecías y sus escritos, y logran adivinar que el astro anuncia la llegada del Rey, que nace en la lejana tierra de Nazareth, y arden en deseos de irle a adorar.
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—No hay nada que debatir. Y es que no hay nada que hacer al respecto. El Concilio de Ancianos ya lo decidió y usted debe acatar nuestra decisión. Lo exhortamos a que comparta estas últimas semanas con sus seres queridos, y que encuentre alguna manera de hacer las paces con esta situación. Esta sesión queda cerrada.
El Científico baja la mirada al suelo, aún demasiado colérico como para sentir el abatimiento que lo ha abrumado desde que hizo el descubrimiento. Mientras, el resto del Concilio de Ancianos sale de la Sala Convocatoria. La sala es parte de la ciudadela, que sirve como capital no solo al planeta, sino a toda la Federación. Cuando hay asuntos de extrema importancia para todos, el Concilio de Ancianos se convoca y asisten en persona desde los cinco planetas. Así se ha hecho desde el comienzo de la Federación, hace siete mil quinientos años.
Uno de Ancianos Gobernantes se desprende del grupo que se retira, y se acerca hasta el Científico, deteniéndose a un paso de distancia y poniendo su mano sobre el hombro del Científico, que es la personificación de la angustia suprema.
—Hijo, sabes bien que no podemos hacer nada…
—Pero Padre, ¡hay que tomar alguna medida!
—¿Acaso no fuiste tú mismo quien calculó la fecha aproximada del evento?
—Cierto, dentro de tres semanas nuestra estrella primaria expulsará su fotósfera, causando a su binaria a ejecutar una supernova doble junto con ella. Sin embargo hay que hacer algo al respecto, hay que avisarle a la gente, hay que hacer preparativos…
—Hijo, bien sabes que el pulso ultravioleta inicial calcinará a todos los planetas de este sistema hasta a un décimo de su radio de profundidad. Y medio segundo después el resto de la estrella pulverizará todo hasta que no queden más que moléculas sueltas, a un diámetro de varias Unidades Astronómicas. Hijo, para escapar habría que tener naves espaciales que pudieran viajar más rápido que la luz, y hubiéramos tenido que partir desde que hiciste el descubrimiento para poder estar a salvo. No existen esas naves. No tenemos salvación. Ven, vayamos a mi casa en la playa. Allá nos esperan tus hijos.
—No, Padre, hay que buscar alguna manera de…
—Hijo, si no vienes conmigo, no irás a ningún lado. ¿No ves a los guardias a las entradas? Tienen órdenes específicas… Vamos, nos espera la familia.
La rabia y la impotencia se escurren sobre las mejillas del Científico mientras se hunde de rodillas hasta el piso. Su padre lo mira con compasión, pero con firmeza.
—Eres joven, y por eso te cuesta trabajo aceptar el destino. De seguro que algún provecho tendrá nuestro sacrificio final. El universo no desperdiciará nada. Quizá llega el final de nuestra civilización, apenas después de brillar por diez mil años. Quizá no haya memoria de nuestros héroes ni de nuestros errores. Pero de algo le servirá al universo. Vamos, tus hijos esperan…
Muchos millones de años después, algunos hombres sabios en la región conocida como el oriente de un planeta repleto de agua y vida alzan su mirada y se preguntan entre exclamaciones de asombro sobre el significado de la estrella que aparece fulgurante en el firmamento. Sus limitados conocimientos no incluyen la comprensión de que la luz de esa estrella tuvo que viajar millones de años por el espacio sideral para alcanzarlos. Pero si no tienen conocimientos, sí tienen fe. Consultan sus profecías y sus escritos, y logran adivinar que el astro anuncia la llegada del Rey, que nace en la lejana tierra de Nazareth, y arden en deseos de irle a adorar.
D
Lo que es ser hombre
Era un hombre bastante serio, y en poco tiempo no lo considerarían joven todavía, como para ser el prometido de esa chamaca adolescente. A pesar que ella fuera pariente lejano, no había en realidad mayor inconveniente para comprometerse con ella, excepto por el detalle nimio de que ella regresó embarazada, después de haber estado una temporada de visita en el pueblo de su prima.
Creyó que sería conveniente abandonarla y marcharse lejos en secreto, para evitarle el oprobio y las malas lenguas, pero en noches de sudorosas contiendas con el sueño, vez tras vez la misma voz de autoridad le infundía aliento a que tomara a la chica como esposa sin mayores miramientos. Decidió hacerle caso, y juntos entablarían el viejo mexicanismo que reza: «a lo hecho, pecho».
Con rostro adusto recibió las noticias de presuntas legalidades y trámites que deberían realizarse en su tierra natal, a pesar de que ahora residiera en provincias lejanas. Como pudo, logró hacer arreglos necesarios para proveer el mínimo de comodidad a su prometida, puesto que sus cuarenta semanas de gravidez estaban muy próximos. Excepto que, por lo imprevisto del viaje y por la muchedumbre que tenía que cumplir los mismos trámites, fue imposible conseguir hospedaje con anticipación.
Estoico, resolvió buscar la solución una vez que arribaran al pueblo, pero fue imposible. Supongo que la cara de dolor y angustia de su novia adolescente consiguió que alguien se apiadara de ellos y les ofreciera un rincón, para pasar la noche y que pudieran aunque sea descansar un poco.
Con la misma ecuanimidad de siempre, hizo lo que pudo por ayudarle a su novia cuando llegó el momento del parto…
Los bebés cambian todo; ningún corazón es inmune…
… y al poco tiempo aquellos oriundos trabajando a la intemperie, de noche, los buscaron y los encontraron, porque ángeles del cielo cantaron aleluyas, y porque ellos también desearon con fervor poder ver al niño recién nacido.
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Creyó que sería conveniente abandonarla y marcharse lejos en secreto, para evitarle el oprobio y las malas lenguas, pero en noches de sudorosas contiendas con el sueño, vez tras vez la misma voz de autoridad le infundía aliento a que tomara a la chica como esposa sin mayores miramientos. Decidió hacerle caso, y juntos entablarían el viejo mexicanismo que reza: «a lo hecho, pecho».
Con rostro adusto recibió las noticias de presuntas legalidades y trámites que deberían realizarse en su tierra natal, a pesar de que ahora residiera en provincias lejanas. Como pudo, logró hacer arreglos necesarios para proveer el mínimo de comodidad a su prometida, puesto que sus cuarenta semanas de gravidez estaban muy próximos. Excepto que, por lo imprevisto del viaje y por la muchedumbre que tenía que cumplir los mismos trámites, fue imposible conseguir hospedaje con anticipación.
Estoico, resolvió buscar la solución una vez que arribaran al pueblo, pero fue imposible. Supongo que la cara de dolor y angustia de su novia adolescente consiguió que alguien se apiadara de ellos y les ofreciera un rincón, para pasar la noche y que pudieran aunque sea descansar un poco.
Con la misma ecuanimidad de siempre, hizo lo que pudo por ayudarle a su novia cuando llegó el momento del parto…
Los bebés cambian todo; ningún corazón es inmune…
… y al poco tiempo aquellos oriundos trabajando a la intemperie, de noche, los buscaron y los encontraron, porque ángeles del cielo cantaron aleluyas, y porque ellos también desearon con fervor poder ver al niño recién nacido.
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martes, 29 de noviembre de 2011
¿A qué huele la esperanza?
La casa guarda un aroma a algo horneado… Mi hija de apenas dieciséis años de edad a veces disfruta de hornear pastelillos, brownies o, de vez en cuando, algún pastel. Nos pide que la llevemos a hacer las compras para conseguir los ingredientes necesarios y busca las recetas en su teléfono con conexión a la Internet. Enseguida se la pasa mirando vídeos, escribiendo entradas en sus blogs secretos en Tumblr, a los cuales no tengo permitido hacerme "seguidor" de ellos, y luego, cuando se le pega la gana, ella hornea. Hornea cuando sea que se le antoje.
No hornea porque yo, su padre, quisiera un pastel. No hornea porque sus amistades supongan que ella les va a llevar galletas a la escuela para compartir. No hornea porque sea algo que "es de muchachas". No hornea porque nadie desee que lo haga, sino porque se siente contenta al hacerlo.
¿A qué huele la esperanza? Huele a lo que hornea mi hija. Huele a la posibilidad de que haya criado niños que saben que su único trabajo en esta vida es intentar ser felices, y desear que sea suficiente para hacer felices a otros también.
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domingo, 20 de noviembre de 2011
What does hope smell like?
The house smells of baking… My daughter, barely sixteen, sometimes enjoys baking cupcakes, brownies, or the occasional cake. She asks to be taken to the groceries to buy the necessary ingredients and looks up the recipes in her web-enabled phone. Then she spends some time looking at videos, blogging in her secret accounts in Tumblr, which I am not allowed to "follow," and then, when the spirit moves her, she bakes. She bakes whenever she feels like it.
She doesn't bake because I, her father, want a cake. She doesn't bake because her friends expect her to bring cookies to school for them. She doesn't bake because "that's what girls do." She doesn't bake because anyone wants her to do so, but because it makes her happy to bake.
What does hope smell like? It smells of my daughter's baking. It smells of the possibility that I might have raised children who know that your only job in life is to try to be happy, and wish that it should be enough to make others happy, too.
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She doesn't bake because I, her father, want a cake. She doesn't bake because her friends expect her to bring cookies to school for them. She doesn't bake because "that's what girls do." She doesn't bake because anyone wants her to do so, but because it makes her happy to bake.
What does hope smell like? It smells of my daughter's baking. It smells of the possibility that I might have raised children who know that your only job in life is to try to be happy, and wish that it should be enough to make others happy, too.
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sábado, 12 de noviembre de 2011
Para meditar…
Recientemente me preguntaron si creo en Dios. «¿Cómo no voy a creer en Dios? ¿Acaso no se nota que siempre me esfuerzo en ser un hombre responsable, que me esfuerzo en vivir una vida ética y justa?», pregunté con asombro real.
«Bueno, lo que pasa es que no eres religioso para nada…», fue la respuesta lanzada sobre el hombro, a manera de despedida condescendiente.
Me pregunto por qué a veces insistimos en malentender. Es decir, a lo mejor quien no ha comprendido bien las cosas soy yo, y debería ser religioso para demostrar que creo en Dios.
No obstante, me parece un poco desafortunado que, en términos generales, la gente no crea que un hombre que se esfuerza por ser genuino, sincero, responsable, cortés, que obedezca las leyes, y que dedique todas sus energías en conseguir el bienestar de su familia no se le reconozca inmediatamente como alguien que teme a Dios, que cree en Él, y que todavía tiene la esperanza de que todo en esta vida significa algo al final de cuentas…
«Bueno, lo que pasa es que no eres religioso para nada…», fue la respuesta lanzada sobre el hombro, a manera de despedida condescendiente.
Me pregunto por qué a veces insistimos en malentender. Es decir, a lo mejor quien no ha comprendido bien las cosas soy yo, y debería ser religioso para demostrar que creo en Dios.
No obstante, me parece un poco desafortunado que, en términos generales, la gente no crea que un hombre que se esfuerza por ser genuino, sincero, responsable, cortés, que obedezca las leyes, y que dedique todas sus energías en conseguir el bienestar de su familia no se le reconozca inmediatamente como alguien que teme a Dios, que cree en Él, y que todavía tiene la esperanza de que todo en esta vida significa algo al final de cuentas…
sábado, 22 de octubre de 2011
Soy un engreído
El otro día hubo un momento cuando me comporté como todos esos sangrones engreídos que se la pasan corrigiendo a la gente cuando habla, para decirles que dicen mal las cosas. Siempre me chocaron ese tipo de personas… y ahora veo que por motivo de mi trabajo me he convertido en una de esas personas.
Claro, habrá quien diga que yo siempre he sido así, pero a esas personas les digo: «callate pinche loco tú».
En fin…
Resulta que una de mis compañeras de trabajo me pidió que le ayudara a revisar que no hubiera errores en una presentación. En cuanto pudiera accesar su computadora, podríamos revisar los documentos.
Como corresponde a una persona de mala calaña, le largué esta porción de sabiduría y pericia lingüística:
—Si quieres comenzamos de una vez: no se dice "accesar", sino "acceder".
—O sea, ¿mi mamá me enseñó a hablar mal?
Balbucí algún sinsentido y pretendí que tenía asuntos pendientes para alejarme en cuanto pude.
Supongo que es algo similar al problema al que se enfrentan las Academias de la Lengua cuando tratan de establecer algunas normas que van en contra del uso general. «¿Acaso no nos enseñaron a hablar bien nuestras mamás?»
Bueno, nuestras mamacitas nos enseñaron a hablar muy bien, gracias por preguntar, pero a veces me pregunto si esta costumbre chocante de andar blandiendo los diccionarios unos contra otros en realidad sea lo más conveniente en este mundo mundial de 500 millones de hispanohablantes que tienen costumbres tan distintas por habitar en muchos países del planeta.
Quizá en poco tiempo tendremos que entender que existirá un español "académico" y uno real. No sé… Mientras, voy a intentar no meter la pata tan seguido y dejar de corregir a todos aquellos que aprendieron en el regazo materno cosas como "troca (en lugar de camioneta de carga), reca (en lugar de grúa automovilística), aplicación (en lugar de solicitud), mouse (en lugar de ratón de computadora, qué ridiculez, caramba, que yo digo mouse también), aseguranza (en lugar de seguro médico o del que sea)", y, por supuesto, "accesar".
D
Claro, habrá quien diga que yo siempre he sido así, pero a esas personas les digo: «callate pinche loco tú».
En fin…
Resulta que una de mis compañeras de trabajo me pidió que le ayudara a revisar que no hubiera errores en una presentación. En cuanto pudiera accesar su computadora, podríamos revisar los documentos.
Como corresponde a una persona de mala calaña, le largué esta porción de sabiduría y pericia lingüística:
—Si quieres comenzamos de una vez: no se dice "accesar", sino "acceder".
—O sea, ¿mi mamá me enseñó a hablar mal?
Balbucí algún sinsentido y pretendí que tenía asuntos pendientes para alejarme en cuanto pude.
Supongo que es algo similar al problema al que se enfrentan las Academias de la Lengua cuando tratan de establecer algunas normas que van en contra del uso general. «¿Acaso no nos enseñaron a hablar bien nuestras mamás?»
Bueno, nuestras mamacitas nos enseñaron a hablar muy bien, gracias por preguntar, pero a veces me pregunto si esta costumbre chocante de andar blandiendo los diccionarios unos contra otros en realidad sea lo más conveniente en este mundo mundial de 500 millones de hispanohablantes que tienen costumbres tan distintas por habitar en muchos países del planeta.
Quizá en poco tiempo tendremos que entender que existirá un español "académico" y uno real. No sé… Mientras, voy a intentar no meter la pata tan seguido y dejar de corregir a todos aquellos que aprendieron en el regazo materno cosas como "troca (en lugar de camioneta de carga), reca (en lugar de grúa automovilística), aplicación (en lugar de solicitud), mouse (en lugar de ratón de computadora, qué ridiculez, caramba, que yo digo mouse también), aseguranza (en lugar de seguro médico o del que sea)", y, por supuesto, "accesar".
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viernes, 14 de octubre de 2011
Mi próximo libro Kindle
He decidido que mi próxima publicación en Kindle será "Princesa azteca", que fue un cuento basado en algunos sueños de mi esposa.
La versión que pondré en venta constará de ambas versiones en inglés y español. Originalmente escribí el relato en inglés, y lo traduje en el foro Prosófagos.
Pero recientemente lo leí de nuevo y vi que estaba interesante, pero requería de una buena edición, por estar tapizado de frases ineptas en español. Porque está escrito en inglés coloquial, la traducción al español resultó bastante chambona.
Lo bueno es que he aprendido unas cuantas cosas sobre ambos idiomas desde esa ocasión cuando escribí el cuento, y creo que estoy logrando una buena edición.
Como sea, no creo que me tarde mucho en terminar de editar el texto y publicarlo en Kindle. En cuanto esté listo vengo a poner enlaces en mi blog.
D
La versión que pondré en venta constará de ambas versiones en inglés y español. Originalmente escribí el relato en inglés, y lo traduje en el foro Prosófagos.
Pero recientemente lo leí de nuevo y vi que estaba interesante, pero requería de una buena edición, por estar tapizado de frases ineptas en español. Porque está escrito en inglés coloquial, la traducción al español resultó bastante chambona.
Lo bueno es que he aprendido unas cuantas cosas sobre ambos idiomas desde esa ocasión cuando escribí el cuento, y creo que estoy logrando una buena edición.
Como sea, no creo que me tarde mucho en terminar de editar el texto y publicarlo en Kindle. En cuanto esté listo vengo a poner enlaces en mi blog.
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jueves, 6 de octubre de 2011
Añadan el "Leve desliz" a su lista de blogs, please!
Hace tiempo re-direccioné la sindicación de este blog hacia el servicio de FeedBurner y… Bueno, ¿de qué cuernos hablo? Pues del enlace con el cual los lectores de RSS pueden encontrar las entradas más recientes por medio de las "suscripciones" que los amables lectores de blogs hacen el favor de seguir.
Y, como decía, entonces hice esos cambios dizque para lograr alcanzar a un público mayor. Por desgracia, aquellos que ya me habían incluído en su lista de blogs amigos o que eran suscriptores de RSS no han recibido actualizaciones de mi blog desde hace como un año.
Entonces vengo a pedirles de la manera más atenta que si quieren suscribirse a la sindicalización de este blog usen el siguiente enlace:
http://feeds.feedburner.com/blogspot/IdLTd
Mil gracias, y nos vemos en el cíberespacio,
D
Y, como decía, entonces hice esos cambios dizque para lograr alcanzar a un público mayor. Por desgracia, aquellos que ya me habían incluído en su lista de blogs amigos o que eran suscriptores de RSS no han recibido actualizaciones de mi blog desde hace como un año.
Entonces vengo a pedirles de la manera más atenta que si quieren suscribirse a la sindicalización de este blog usen el siguiente enlace:
http://feeds.feedburner.com/blogspot/IdLTd
Mil gracias, y nos vemos en el cíberespacio,
D
sábado, 1 de octubre de 2011
Prosofagia 13

Pus' después de seis meses de ausencia, la revista literaria Prosofagia vuelve a las andadas con un nuevo ejemplar, y con la promesa de continuar pero ahora en formato trimestral.
Fabuloso.
Vayan pues y lean la revista.
Por cierto, quizá algunos recuerden unas meditaciones que escribí hace bastante tiempo en el foro Prosófagos: "La coma, invento del diablo", y "La respiración y la lectura".
En Prosofagia 13, Esther se dedica a explicar con detalles esos temas.
O sea, léanla. Ya.
Conste.
D
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