viernes, 10 de mayo de 2013

Irma

Cada vez que pienso en ella, pienso sobre la vida: la vida que eligió el día que se enamoró y comenzó a forjar un hogar.

Ha de haber sido difícil tanto cambio: de niña a mujer, de muñecas a maternidad. Mas nunca temió pues tenía la certeza de la dicha venidera.

Y nosotros, los niños de su vida, nos ponemos de pie para alabarla por su amor, por su fortaleza, por su caridad, por todos sus actos. Y por lo que significa ella para cada uno de nosotros.

No obstante, sabemos que la vida al final nos mandará por sendas lejanas. Pero el amor permanecerá.

Gracias, Madre.

D

Esta es una traducción de una canción que compuse hace más de veinte años. Nada ha cambiado desde entonces. Basada en Proverbios 31:28.


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lunes, 22 de abril de 2013

«Del miedo y otras islas: Tsoenami», de Fernando Castellano Ardiles

La palabra tsoenami es la transliteración al alemán del vocablo japonés 津波, que literalmente significa «ola de puerto». El narrador de este cuento nos presenta sus recuerdos sobre un evento catastrófico que definió su vida desde ese momento. Me gusta la alegoría general, que mientras uno se encuentre aislado, en actitud meditativa, las olas de la vida pueden llegar y borrar en el transcurso de pocas horas todo lo que significara algo para uno, dejándolo desamparado el resto de la vida, buscando significado a algo que quizá solo sea un tonto momento de mala fortuna.

Ya antes había tenido el placer de leer textos de Fernando, en su encarnación como Gothian. No obstante, se nota que el texto de Tsoenami pasó por tanto tamizaje editorial que me parece muy apenas encontrarle el sabor mexicano que a menudo colorea sus otros textos. No es algo negativo, puesto que el resultado es un texto pulcro y cuidado, pero le falta un poco de ese je ne sais quoi que me recordaba a Gothian. En fin… Hay tres selecciones del texto que me causan comezón en la ceja izquierda, y dudo que sean incorrectudes de la escritura en español, pero vale la pena comparar el estilo propio al del autor del texto, para aprender cada vez más sobre este arte de la escribida.

Entiendo que el idioma español es muy dado a incluir incisos explicativos, y se regodea en el uso de oraciones complejas-compuestas. No obstante, creo que ese recurso es mejor usado durante momentos de divagaciones o extrapolaciones idiosincrásicas del autor, en lugar de usarlas durante las descripciones. El texto dice: «… la balsa que había construido, sin ayuda, Azah». Me supera el concepto de saber necesario ese tipo de rodeo. En mi aptitud prosaica yo hubiera sido más directo, perdiendo quizá el tono lírico: la balsa que Azah había construido sin ayuda.

Un poco abajo dice: «… adquirido un nuevo significado; caminaba más erguido; hablaba menos». Recuerdo en algún foro literario el comentario de que algunos signos de puntuación tienen una inflexión casi existencial en la mente del lector. Los punto y comas son como una vuelta de 90º en la lectura. Yo veo ese fragmento como una serie de situaciones existenciales del hermano, como un listado, pues, y solo requeriría ponerle comas. O al menos así me parece.

Casi al final del cuento me encontré una oración que me parece incompleta: «Soy mayor que mi padre la última vez que lo vi». No sé por qué, pero me parece que debería decir «… que mi padre era».

Como ya lo comenté, este texto está bien escrito, y es un cuento que invita al lector a meditar largo y tendido sobre hasta qué punto –en la vida de cada quien— el miedo es parte integral de todo lo malo… y también de todo lo bueno.

D

domingo, 7 de abril de 2013

"Del miedo y otras islas": crítica impresionista

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En su segunda antología, Del miedo y otras islas, el colectivo literario La Tribu 11 de nuevo propone un tema común para sus cuentos y relatos: el temor. Pero no piense el lector que se enfrentará en exclusiva al género de lo sobrenatural o del horror, aunque algo haya de eso entre sus letras. No, el lector se sorprenderá de hallarse frente a un espejo disfrazado de autorretrato.

Este libro me recuerda al álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, octava grabación de larga duración del grupo The Beatles. Pero no se precipite nadie a gritar «¡herejía!» y a salir por las calles a demandar mi linchamiento. No, permítanme explicar: Cuenta la leyenda que Paul McCartney insistió en que el álbum fuera ejecutado como una sola pieza de arte, un conjunto coherente de canciones que apoyaran al tema central, y que se basara más en la expresión artística de sus filosofías que en el ánimo de lucro. Los otros tres integrantes dijeron «sí, ajá, cómo no», y compusieron y grabaron lo que se les dio la gana, de todos modos. Quizá solo tres de trece canciones tuvieron un tema central… El mejor resumen del asunto lo pronunció Ringo Starr, diciendo que al final el álbum funcionó como se lo habían propuesto por el simple hecho que así lo declararon ellos, y el resto del mundo se los creyó. El éxito fue que, más allá de ser una obra de arte, el álbum pasó a formar parte del Weltanschauung de la cultura popular occidental. 

De igual manera, creo que esta antología es similar. Tiene su tema central, pero el miedo es algo tan intrínseco de la humanidad, que se encuentra presente en cualquier cuento o relato, sin importar de lo que se hable. Y el libro tiene el potencial de convertirse en parte del léxico de quienes se dedican a la escritura como expresión de su arte.

Comenzando desde el diseño y maquetación de la edición, esta antología demuestra un cariño especial por las letras. Es evidente la gran pasión por la literatura que orilla a los diversos autores a compartir textos en los que el buen hacer escritoril es obvio. Merece especial mención el arte demostrado en la presencia física del libro, con sus mapas, ilustraciones y uno de los índices mejores logrados que haya visto a lo largo de las décadas que he leído cientos de libros por el simple placer de leer. En esta era moderna, cuando la lectura ha sido comercializada y, por qué no decirlo, bastardeada por el fácil dispositivo de la virtualidad, que le da la oportunidad a textos inferiores y deficientes de alcanzar al público en general, es un bálsamo para el alma del lector entusiasta encontrar un libro que no solo es bello a la vista, sino que contiene textos escritos con pulcritud y esmero, y que tienen un mensaje más allá de su trama. En conjunto, esta antología trasciende la mera crónica de sucesos y asciende al estrato enrarecido de la Literatura moderna en español.

No es posible amar la lectura y pasar por alto este libro.

D

domingo, 24 de marzo de 2013

Han raptado mi nombre…

Bueno, no es cierto. Resulta que el foro Prosadictos tenía su URL registrado como prosadictos.com, pero olvidé reanudar la suscripción (o sea, no pagué la cuota) y ahora resulta que alguien que vende productos se apropió de ese nombre y lo está usando para dirigir a quien acceda a esa dirección a un sitio distinto.

Para aquellos que quieran seguir acompañándonos en el foro, este es el enlace para accederlo:


Disculpen la confusión, y voy a intentar resolver la situación pronto.

D

viernes, 15 de marzo de 2013

Apología: Nick Diaz

Ya, lo sé muy bien, tenía muy abandonado el blog. He estado todavía con muy pocas ganas de leer y escribir, y en su mayor parte creo que tiene que ver con la falta de angst. Por lo general, cuando estoy en etapas de angustia o ansiedad, es cuando mejor escribo. Bah, a veces a uno le patina el coco, ni modo…

Pero hoy vengo a hablar sobre el peleador de Artes Marciales Mixtas (MMA, siglas en inglés) Nick Diaz.

Este sábado, en la promoción de Ultimate Fighting Championship 158 Nick se enfrentará al campeón de los pesos wélter y… Bueno, en el mundo de las MMA las clasificaciones por peso son un poco distintas que en el boxeo o lucha libre. Los pesos wélter en MMA tienen como límite el peso de 170 libras (77 kilos).

En fin. Resulta que el campeón es el canadiense Georges St. Pierre, y es el prototipo de lo que un peleador debería ser: es apuesto, con un cuerpo de Adonis, respetuoso, un pilar de la comunidad. En contraste, Nick Diaz es un hombre sin filtro entre el cerebro y la boca, se expresa de manera muy pobre, tiene cara de muy pocas pulgas y muchos menos amigos. No obstante, de entre los dos, mi favorito es Nick Diaz. Tiene un estilo de pelear muy emocionante: siempre ataca, siempre trata de terminar la pelea ya sea por knock-out o por sumisión de su oponente.

A Nick lo tachan de irrespetuoso e irreverente, y es cierto. Pero no creo que haya nadie más sincero y con menos ganas de ser violento que él en ese deporte, valga la ironía. Donde algunos peleadores tienen arrestos y cometen delitos de violencia en sus vidas personales, Nick es casi un santo, al menos en ese aspecto.

De hecho, su mayor tara es la gran ansiedad social que sufre. No puede conectarse con el público en general, y vive en un estado continuo de semi paranoia, donde el mundo entero está en su contra y nada es su culpa. Es bastante lastimoso ver cómo su falta de elocuencia y su incapacidad de empatizar con los medios informativos crean la percepción de que es un ser humano despreciable. En realidad, es un ser humano deficiente, quizá hasta a un grado patológico, y merecería la pena saber si algún tipo de psicoterapia pudiera ayudarlo a librar la brecha que lo separa del resto del mundo.

Pero me pregunto si un Nick Diaz rehabilitado pelearía de nuevo en MMA… Lo más probable es que sería más feliz como maestro de Jiu-Jitsu Brasileño (es cinta negra en esa disciplina) y dedicado a su pasatiempo favorito: los triatlones. Así es: Nick Diaz es un tipo muy recio, siempre en gran condición física, tanto así que cuando no está entrenando para pelear, se pasa el tiempo libre en competiciones de triple disciplina: carrera en bicicleta, a pie y de natación.

Ya veremos qué sucede mañana. Es cierto que en las peleas de MMA lo inesperado siempre puede suceder. No obstante, creo que mi peleador favorito está destinado a perder mañana frente a uno de los mejores peleadores de todos los tiempos, de cualquier peso: Georges St. Pierre, campeón por siete veces consecutivas.

Les dejo un vídeo, para que conozcan a Nick Diaz, que quizá no veremos ya más en el mundo de MMA después del sábado.

D

lunes, 4 de febrero de 2013

Actualización de mi sitio web de autor

Acabo de actualizar mi sitio web de autor. Ya están incluídas todas mis publicaciones y las reseñas de mis textos. Si gustan visitarme, estoy en este enlace:
http://proseoplasia.wix.com/levedesliz

domingo, 20 de enero de 2013

Apología: "lama sabachthani?"

Al autor Javier García no tengo el gusto de conocerlo en persona. Vive a cientos de kilómetros de distancia, en otro continente. Pero la virtualidad ha sido bondadosa, y me ha permitido conocer su faceta creativa, artística. En foros literarios y sitios sociales he tenido la fortuna de compartir textos con él, a veces compartiendo opiniones y a veces discrepando. Así fue como un día recibí su invitación para participar con un cuento fantástico para su antología. Podría tratar de sonar noble y decir que me atrajo la idea de participar en un proyecto que beneficia a "Save The Children". O tal vez fuera mi obsesión insana por obtener lectores a toda costa lo que me hiciera aceptar gustoso. Supongo que ambos motivos formaron parte en mi decisión de participar. No importa. El hecho es que la antología Leyendas de la caverna profunda es un proyecto importante, donde participan autores de renombre… y hasta yo.

Mi participación es un cuento de fantaciencia. Ocurre en un planeta alienígena bastante decrépito. Y aunque pareciera demasiado estrafalario y… bueno, por qué no, fantasioso, juro que no está escrito a lo tonto, solo por el gusto de escribir algo extravagante. De hecho, es un cuento que me obligó a pensar largo y tendido sobre los detalles que NO aparecen en el texto.

A menudo los escritores novatos piensan que todo debe explicarse, y que si los lectores no pueden entender las referencias internas y culturales de un texto, entonces no está bien escrito el cuento. No es así, en lo absoluto. Un autor debe imaginar cuanto más sea posible el mundo donde se lleva a cabo su relato. Si el autor no puede convencerse a sí mismo que ese mundo es real (por más imaginario que sea) nunca convencerá a sus lectores lo suficiente como para que tengan una conexión con sus protagonistas.

Para comenzar, el título es una referencia bíblica (Mateo 27:46, Marcos 15:34 y Salmos 22:1): «… ¿por qué me has abandonado?». El escenario es un planeta muy antiguo en órbita de un sistema doble de estrellas, que son la gran mayoría en el universo (nuestro Sol es bastante anormal en su soledad). Se sabe que es un planeta muy antiguo porque toda la superficie es desértica y no hay cuerpos de agua libre y los metales puros son muy escasos. Tiene tres lunas, y la combinación con la órbita compleja alrededor del sistema binario da como resultado grandes tensiones gravitacionales que mantienen al planeta en un estado de volcanismo continuo. Durante el desarrollo de la trama llegamos a sospechar que las formas de vida presentes en el planeta son artificiales. Parece que era un planeta desértico donde seres de otra dimensión (o quizá espíritus) llegaron de algún otro sitio o existencia, y descubrieron que podían manipular la materia. Eso condujo a que muchos de esos seres prefirieran imbuir su ser adentro de la materia. Algunos de ellos crearon seres vivientes. El proceso emergente dio paso a la conciencia, y algunos de esos seres vivientes desarrollaron inteligencia social. Pero porque fueron creados con la esencia de seres espirituales, mantienen una conexión espiritual con el mundo, y algunos tienen un sexto sentido que les permite manipular el medio ambiente por medio de magia, por llamarle de alguna manera. Pueden «bendecir» los alimentos para que no envenenen con su radioactividad (producto de la irradiación de dos soles y la decrepitud de los elementos químicos tan viejos) y pueden escuchar a los espíritus que moran adentro de la materia y que les dicen si algo es cierto o falso. Hay otros que crecen fuertes y grandes y se dedican a la protección de su tribu. Los líderes saben por los mismos medios espirituales cuál crío tendrá una o otra aptitud. Y todos son hermafroditas, con personalidades varoniles. Aparte, son ovíparos.

El estilo de este cuento es japonés, como las mangas y los anime, donde se describe bastante acción y el desarrollo de los personajes se demuestra en pequeños momentos de introspección. En ese mismo estilo es costumbre dejar el desenlace abierto, sujeto a la imaginación de la audiencia. El protagonista casi siempre es un paria, que al final resulta tener aptitudes extraordinarias que eran un secreto, y que le permitirán realizar hazañas increíbles.

Pero mi propósito principal de escribir este texto era crear un mundo alienígena, con personajes que no fueran antropomorfos en lo mínimo, con condiciones de vida que no existan en nuestro planeta, y aún así obligar al lector a establecer vínculos emocionales con ello. Eso se logra con el problema existencial del planteamiento. El relato establece el momento de descubrir que existe un dios, que uno ha sido creado con un propósito más allá que la felicidad propia, y que ese propósito es nefasto. Es un dios oscuro, envidioso, vengativo…

¿Por qué me has abandonado? La pregunta se refiere al hecho de que hay momentos en que la vida destruye toda ilusión y esperanza.

A quien nunca se haya sentido así en su vida, lo felicito por su suerte inaudita.

Y lo odio un poco.

D

domingo, 13 de enero de 2013

Apología: "Sin la mosca"

En la antología Prosadictos Relatos publiqué el texto «Sin la mosca». Tenía como propósito principal escribir un relato (es decir, una narrativa con personajes que no necesariamente se definen dentro del mismo texto y con una trama que no necesariamente sigue el arco de exposición-nudo-desenlace) que no solo tomara al lector de la mano y le dijera «mira esto y esto y esto» sino que lo agarrara de las solapas o lo tirara del cabello, y lo arrastrara de principio a fin un tanto desbocado. Esto lo hice como crítica en contra de los bestsellers de moda, como la serie de «50 sombras» y de «Twilight», que poco parecen contribuir al avance del idioma y de las letras. O al menos esa es mi humilde opinion de ellos. La crítica en realidad no es en contra de los autores de semejantes bagatelas literarias (eso sería pura envidia por el éxito obtenido), sino en contra de los lectores. Es decir, ¿en realidad este es el tipo de textos que gustan de leer? ¿Prefieren relatos que no requieran introspección ni agilidad literaria? Entonces tomen: he aquí un texto rudo y veloz que no contribuye en nada a las letras elegantes. ¿No es lo que les gusta comprar?

Para lograr expresar este punto de vista, pensé que la manera más adecuada sería armar un relato de ciencia-ficción. Uno necesita algún dato interesante sobre avances científicos o tecnológicos y uno hace extrapolaciones sobre el tema. Nada que sea demasiado estrafalario, sino que parezca estar a la vuelta de la esquina. Entonces pensé en la teletransportación y la superconducción. Ambos temas son hechos reales en la actualidad, aunque todavía no tienen aplicaciones en la vida cotidiana. A quien le interesen estos temas, hay bastantes reportes en la virtualidad al respecto.

A lo anterior uno debe añadir una buena dosis de tensión romántica o sexual, y también ponerle una pizca de delirio de persecución. Nada más fácil: escriba usted sobre un hombre y una mujer, e incluya organismos gubernamentales o corporativos clandestinos y voilá: lista la receta.

Yo siempre he creído que un autor tiene la obligación de escribir sobre lo que le nazca en el alma. Es necesario redactar con precisión y pulcritud, y hacerlo de una manera interesante y entretenida. Pero lo más importante sobre la escribida es tener una idea clara del motivo o propósito social del texto. No se trata de contar historias interesantes. Para eso existen los abuelos. Se trata de arrear a punta de fuete a la tortuga del idioma y de moldear la opinión del lector. Si no, ¿para qué escribir o para qué leer si hemos de continuar impasibles?

D

jueves, 3 de enero de 2013

El blog «Necesidad y azar» comenta

Esther, muy conocida en esto de la escribida por haber sido de la directiva del famoso foro Prosófagos y por ser parte de la directiva actual de la revista literaria Prosofagia y del grupo literario La Tribu 11, tuvo la amabilidad de comentar la antología Prosadictos. Visiten a Esther en su blog «Necesidad y azar»




Relatos Prosadictos



En esta primera antología del foro Prosadictos se puede disfrutar de once relatos, obras de otros tantos autores, relatos muy diversos entre sí salvo en la atracción que despierta su lectura.
Luego de haber finalizado el libro pensé que, para escribir sobre él, me gustaría seguir otro orden que el que ofrece; utilizar un hilo personal para tejer las historias. Una suerte de hilo de Ariadna que comienza en Entre tú y yo (Mónica Bezom): un texto profundamente introspectivo, poético, que discurre entre el mundo de la vigilia y el onírico, un relato al que hay que leer dejándose llevar, sin intentar imponerle un ritmo propio a la lectura.
¿Luego? Luego, Huesos de cristal (Zacarías Montano), un relato ya con estructura de cuento, pero un cuento que parece responder con precisión a su título: una historia fantástica cuyos huesos son de cristal, una historia hecha de liviano, delicado y frágil esqueleto de cristal, que se recorre de puntillas, por miedo a quebrarlo.
Ya aquí regreso a Entre tú y yo, a releer un fragmento que, aunque extraído de su contexto, bien puede ser considerado como premonitorio del resto de la antología:
«Un poco más alejado, un hombre vende lienzos de colores; los ha tendido en hilos apenas visibles y, no sé por qué, se me antojan ilusiones errantes condenadas a la soledad de losarenales.»
El hilo de Ariadna me conduce a través de ilusiones imaginadas que, en el fondo, se refieren a aquellos que padecen (o padecerán) una soledad creada por sí mismos o por la sociedad en la que viven. Uno a uno, los cuentos que siguen se desenvuelven en una realidad reconocible como propia o ajena, pero siempre realidad reconocible. Los narradores, a veces trágicos y otras veces irónicos, desgranan qué le sucede a nos, los Homos, cuando nos aferramos sin medida al miedo, la muerte, la ambición, los recuerdos, o cuando chocamos con lo estatuido, lo reglamentado, lo políticamente correcto. Así, siguiendo mi hilo, arribo a La sentencia (Fernando Hidalgo Cutillas), donde se despliega, con maestría y alrededor de un hecho simple y casual, una espiral de miedos individuales y sociales cuyo final no puede ser otro que amargo.
Tras haber partido de lo poético y de la fantasía y atravesado los páramos de la realidad, en el otro extremo del hilo llego a Sin la mosca(Daniel Franco), un cuento de ciencia ficción con todas las de la ley, y con esto me refiero a que el cuento posee eso que hace de la ciencia ficción un género incomparable: una idea que abre ventanas en la mente para permitirle expandirse más allá del mundo conocido, y, al hacerlo, comprender mejor el mundo conocido.
Al finalizar el recorrido vuelvo atrás para citar una frase de El lugar adecuado, el momento preciso (Vanessa Navarro Reverte):
«Sencillamente porque quería alcanzar la muerte, no sobrepasarla.»
Una frase que habla de Ana, sus lugares y momentos, pero que, con independencia a su historia, también es una de las más bellas que haya leído en los últimos tiempos.



Y, fiel a mi idea de que un libro es más que su contenido, mis felicitaciones a Daniel Franco por haber ideado y coordinado esta antología (tarea nunca sencilla), recomendable por la calidad de su contenido y también por la de su presentación.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Carta al mí mismo de veintitrés años de edad

¡Oye, tarado!:

Así que nomás fuiste y lo hiciste, ¿verdad? O más bien, yo lo hice… Lo hicimos, supongo… Nosotros (tú y/o/más yo) fuimos y nos enamoramos de esa chica, es lo que hicimos/hiciste/hice, ¿no? Por cinco años aprendiste a amarla poco a poco, despacio, como amigo y como persona, hasta que por fin te diste cuenta de que también habrías de amarla como la mujer que es, y fuiste y te casaste con ella. ¡Oh, cielos!

Te escribo esta carta desde el futuro, a veinte años de distancia. Y no, todavía no hay automóviles voladores, disculpa que te desilusione. Pero quería mandarte esta misiva para que entiendas los aprietos en los que te estás metiendo, y qué tipo de vida puedes anticipar de ahora en adelante, y por todo el futuro previsible.

No te escribo la presente para espantarte, sino para prepararte para lo que viene a continuación. Habrá críos. Ah, sí, cómo no. Y ellos van a ponerlos a prueba a ti y a la chica a la que amas: retarán todas sus debilidades y todas sus fortalezas, y los amarás como si no hubiera futuro. Así que no te preocupes mucho al respecto: es posible que seas lo suficientemente hombre como para ser buen padre. Ya veremos…

No obstante, en su mayor parte te escribo esta carta para advertirte algo: todas esas ideas románticas tuyas tan sensibleras sobre una vida de idilio repleta de embeleso extático junto a tu amada podrían ser un poquitín ingenuas. Habrá lágrimas, a veces. Habrá hastío. Habrá dolor. Habrá lides titánicas como las que nunca antes has experimentado, que te retarán hasta el mismo límite de tus fuerzas… y de tu cordura. Habrá enojos y peleas, pero no muchas. Pero no te sientas engreído por eso, porque esas épocas difíciles compensarán su escasez con su intensidad. Pero más que nada, quiero que entiendas que esos momentos de gozo puro y concentrado sí existirán, y habrá muchos, pero solo serán momentos en el tiempo. No nada más porque ya estan «casados» significa que vendrán esos momentos a lo gratis. No es como si fuera tu derecho tenerlos. Así como pronto lo descubrirás (y es mucho más pronto de lo que hubieras deseado) el matrimonio consiste de esfuerzo a diario. Se necesita disciplina. Se necesita constancia. Minuto a minuto has de ejercitar el músculo de cuidadoamoroso hasta que se convierta en una acción instintiva en la manera en que te comportas con esa dulce chica… o te desmadro la próxima vez que te vea.

Te escribo, entonces, para que no te sorprendas: cuando en tu enojo o confusión pudieras llegar a considerar, aunque sea por uno o dos segundos, que quizá tengas ganas de posar tus manos sobre ese adorable cuello y dar unas apretaditas, aunque sea un poco, de nuevo quedarás reducido a un asombro cándido al darte cuenta de la suavidad de su piel y de la hermosa curvatura de su cuello, y tus manos solo recordarán la ternura y la necesidad de acariciar. Ajá, ella así te va a traer, vez tras vez, y aunque te saque de quicio a veces, de todos modos estarás encantado por ello.

Así que ya lo sabes: esto será tu vida entera y no solo una parte de ella. ¿Ya comienzas a entenderlo? Ah, chico, pero que te metiste en problemas. Pero tú te lo buscaste.

Y por ese motivo te lo agradezco.

D

¡Mini WordReference!

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