viernes, 28 de septiembre de 2012

Prosofagia 16

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Ya salió el nuevo ejemplar de la revista literaria Prosofagia. En este número 16 tienen un avance interesante: el PDF es interactivo.

Voy a ver de qué se trata. Los invito a que vengan también ustedes.

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viernes, 21 de septiembre de 2012

El secreto del olvido final

Escucha: música de tu infancia, de cuando todo era enfrente y arriba, y poco quedaba atrás. Las memorias auditivas siempre existen ancladas al contexto del momento en que el ruido choca en el tímpano. No existen memorias de música sin carga emotiva. El problema reside en el hecho de que toda memoria es plástica, y adquiere capas folklóricas y estrafalarias con cada nueva vivencia, como el buró del abuelo, perdido para siempre bajo tres generaciones de brochas gordas de barniz.

Recién he escuchado canciones de la época de mi adolescencia, y encuentro algo de nostalgia en ellas cuando intersectan mis memorias recientes. Es como recubrir de mierda a una piedra preciosa: seguirá siendo diamante, pero ahora ofende a los sentidos.

La nostalgia nos obliga a creer que todo tiempo pasado era mejor. En este caso, es posible que sea la verdad verdadera: en la década de mil novecientos ochenta vivíamos en un mundo de juguete, coloreado por una mano idiota con crayones color pastel, ropa de algodón y poliester, y la creencia de que las pandillas de maleantes podrían canjear armas de fuego por bailes acrobáticos a ritmo sincopado. Era quizá la última infancia de la cultura popular.

Hoy en día vagamos por la aridez del desencanto, con toda experiencia humana divorciada de humanidad a través de archivos de datos que traducen todo lo percibido a vídeoclips y letras estultas como todas las de arriba. Le llovemos desprecio a quien nunca haya experimentado algo, y al final todos aprendemos la mueca de disgusto y desdén por todo lo desconocido, pretendiendo que sabemos todo.

Entonces, escucha, este es el secreto del olvido final: la vida solo acontece ya mismo, en este preciso momento. Pero toda nuestra percepción es memoria. Nada aprehendemos al instante, sino tras cavilaciones… Y las memorias no son ciertas, son fingidas, son simulacros de la vida que se nos fue.

Sabiendo, pues, que la vida está condenada al olvido final en el preciso instante que nos pasa de largo, aprendamos a salvaguardar memorias dignas, y recordemos cuando resurjan de entre el pantano de los recuerdos fallidos que fueron nuestras piedras preciosas, sin importar la inmundicia que las recubra.

No ofrezco sabiduría, sino pido consuelo.



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viernes, 14 de septiembre de 2012

Hasta que uso mi Kindle de nuevo…

Pues sí: las navidades pasadas mi señora esposa me regaló un Kindle Fire. A veces lo usaba para ver películas y programas de tele. Veía unos cuantos vídeos en YouTube y a veces leía uno o dos artículos. He leído varios libros allí —Necroslogía, El legado, Prosadictos— pero en realidad casi no lo usaba seguido.

Esta semana lo estuve portando conmigo hasta en el trabajo, y de poquito en poquito he logrado leer tres libros en seis días. No se compara para nada con el ritmo brutal de lectura que tuve durante unos cinco o seis años, cuando estuve en la universidad y mientras fui recién casado. En esos entonces leía unos dos o tres libros al mismo tiempo. No es complicado, sino que requiere de bastantes ratos de ocio. Por cierto, yo soy de esos tipos chocantes que nunca le doblan la esquina a ninguna página y que no necesitan un marcapáginas: siempre recuerdo dónde suspendí la lectura, aun cuando hayan pasado días o semanas sin regresar al mismo libro. Es de esas aptitudes inútiles que más bien le ganan a uno la mala voluntad de los semejantes, como esa otra aptitud que tengo para saber casi al minuto preciso la hora del día, sin revisar el reloj. Algunos somos tipos raros, ni modo…



Pero como iba diciendo (por cierto, soy muy afecto a este tipo de vocativos inútiles): esta semana he leído la antología del foro Letras Entre Amigos y los libros de la serie de Barsoom, de Edgar Rice Boroughs. Son las crónicas marcianas, y la película reciente de "John Carter" se basa muy libremente en el primer libro. He leído los dos primeros libros completos y estoy en el tercero: Una princesa de Marte, Los dioses de Marte, El caudillo de Marte. Ahora bien, ignoro el título de estos libros en español (a veces las traducciones son un tanto… estrafalarias, por llamarlas algo), pero esos son los títulos en inglés.

Son novelas a la antigua, con muchas instancias de Deus ex Machina y usos frondosos de adjetivos superlativos e incisos explicativos. Menciono esto porque me pareció muy peculiar darme cuenta de que estas novelas, escritas hace unos cien años, en inglés suenan bastante arcaicas e innecesariamente floridas, comparadas a las novelas modernas. No obstante, el ritmo de la lectura es bastante similar a lo que se lee actualmente en los foros literarios en español, como en Prosadictos. Es decir, parece que ese tono peculiar de los cuentos y relatos en español se parece bastante al inglés de hace un siglo. Qué raro, ¿no?

Supongo que en español necesitamos algunas luminarias como Carver y Hemingway, que nos infecten con esa sensibilidad periodística de ellos. Lo bueno es que vamos en buen camino: quien haya leído a Daniel Ferreira de León, Emmanuel Ruiz, David Sández, Lisandro Ariel, Daniel Chárraga, por mencionar a unos pocos destacados, sabrá que la evolución del español va por senderos interesantes.

Pues me regreso al Kindle, y en cuanto termine con las novelas de Barsoom me voy a comprar la última secuela de Artemis Fowl, del autor Eoin Colfer.

Mientras, ustedes también vayan a leer algo, que para eso vinieron aquí.
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viernes, 7 de septiembre de 2012

New old project

I've just reread a short story I was writing a couple of years ago and… Wait. No. A couple of years ago I started to rewrite a short story I started writing when I was in college, about twenty years ago. I never made it past the first chapter, and so I forgot all about the blog where I was doing it.

But today I saw that blog again, read what I've written so far, and was impressed by it. Yah, I know, not very modest of me, but the truth is that sometimes I write texts that surprise me and make me wonder, "how did I ever manage to write this?"

Well, this seems to be heading in the right direction. The story is pretty crappy, but I find the narrative tone very alluring and natural, and that's pretty hard to achieve. So I want to share the link with you guys in case you want to see its progress. Once I finish writing the whole story I'll publish the link permanently on the header bar.

The story is called "Demise" (click to go to the blog), and it's a tale of what happens when someone meets… You know what? I'll let you read it, instead. I promise I will try to make it worth your while. Depending on how much I like it, I may want to translate it into Spanish later on.

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¡Mini WordReference!

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