lunes, 19 de diciembre de 2011

Silent Night



Recientemente le pedí a mi hija que me ayudara a grabar esta canción…

Cuenta la leyenda que hace unos cuantos siglos hubo un sacerdote que tenía una preocupación: se había descompuesto el órgano de la iglesia y no había manera de repararlo antes de la misa de Navidad.

Entonces fue a un pueblo cercano donde vivía su amigo Franz Gruber y le pidió que le pusiera música a un poema que había escrito otro amigo. Franz dejó lista la canción en un santiamén y la primera vez que se interpretó la música fue un acompañamiento de guitarra para dos voces.

Para más o menos imitar los humildes inicios de esta canción tan famosa, la grabación es de la voz de mi hija, acompañada por una secuencia programada en GarageBand '11 por un servidor.

¡Feliz Navidad!
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sábado, 17 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Acabo de publicar de nuevo dos relatos que escribí el año pasado para estas fechas. Espero que los disfruten. De nuevo.

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Brilla la estrella

Dedicado a todos mis amigos virtuales. Por nombrar algunos: Mónica, Ricardo, Lupita, ustedes saben quiénes son en el cíberespacio.

—Pero…

—No hay nada que debatir. Y es que no hay nada que hacer al respecto. El Concilio de Ancianos ya lo decidió y usted debe acatar nuestra decisión. Lo exhortamos a que comparta estas últimas semanas con sus seres queridos, y que encuentre alguna manera de hacer las paces con esta situación. Esta sesión queda cerrada.

El Científico baja la mirada al suelo, aún demasiado colérico como para sentir el abatimiento que lo ha abrumado desde que hizo el descubrimiento. Mientras, el resto del Concilio de Ancianos sale de la Sala Convocatoria. La sala es parte de la ciudadela, que sirve como capital no solo al planeta, sino a toda la Federación. Cuando hay asuntos de extrema importancia para todos, el Concilio de Ancianos se convoca y asisten en persona desde los cinco planetas. Así se ha hecho desde el comienzo de la Federación, hace siete mil quinientos años.

Uno de Ancianos Gobernantes se desprende del grupo que se retira, y se acerca hasta el Científico, deteniéndose a un paso de distancia y poniendo su mano sobre el hombro del Científico, que es la personificación de la angustia suprema.

—Hijo, sabes bien que no podemos hacer nada…

—Pero Padre, ¡hay que tomar alguna medida!

—¿Acaso no fuiste tú mismo quien calculó la fecha aproximada del evento?

—Cierto, dentro de tres semanas nuestra estrella primaria expulsará su fotósfera, causando a su binaria a ejecutar una supernova doble junto con ella. Sin embargo hay que hacer algo al respecto, hay que avisarle a la gente, hay que hacer preparativos…

—Hijo, bien sabes que el pulso ultravioleta inicial calcinará a todos los planetas de este sistema hasta a un décimo de su radio de profundidad. Y medio segundo después el resto de la estrella pulverizará todo hasta que no queden más que moléculas sueltas, a un diámetro de varias Unidades Astronómicas. Hijo, para escapar habría que tener naves espaciales que pudieran viajar más rápido que la luz, y hubiéramos tenido que partir desde que hiciste el descubrimiento para poder estar a salvo. No existen esas naves. No tenemos salvación. Ven, vayamos a mi casa en la playa. Allá nos esperan tus hijos.

—No, Padre, hay que buscar alguna manera de…

—Hijo, si no vienes conmigo, no irás a ningún lado. ¿No ves a los guardias a las entradas? Tienen órdenes específicas… Vamos, nos espera la familia.

La rabia y la impotencia se escurren sobre las mejillas del Científico mientras se hunde de rodillas hasta el piso. Su padre lo mira con compasión, pero con firmeza.

—Eres joven, y por eso te cuesta trabajo aceptar el destino. De seguro que algún provecho tendrá nuestro sacrificio final. El universo no desperdiciará nada. Quizá llega el final de nuestra civilización, apenas después de brillar por diez mil años. Quizá no haya memoria de nuestros héroes ni de nuestros errores. Pero de algo le servirá al universo. Vamos, tus hijos esperan…


Muchos millones de años después, algunos hombres sabios en la región conocida como el oriente de un planeta repleto de agua y vida alzan su mirada y se preguntan entre exclamaciones de asombro sobre el significado de la estrella que aparece fulgurante en el firmamento. Sus limitados conocimientos no incluyen la comprensión de que la luz de esa estrella tuvo que viajar millones de años por el espacio sideral para alcanzarlos. Pero si no tienen conocimientos, sí tienen fe. Consultan sus profecías y sus escritos, y logran adivinar que el astro anuncia la llegada del Rey, que nace en la lejana tierra de Nazareth, y arden en deseos de irle a adorar.

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Lo que es ser hombre

Era un hombre bastante serio, y en poco tiempo no lo considerarían joven todavía, como para ser el prometido de esa chamaca adolescente. A pesar que ella fuera pariente lejano, no había en realidad mayor inconveniente para comprometerse con ella, excepto por el detalle nimio de que ella regresó embarazada, después de haber estado una temporada de visita en el pueblo de su prima.

Creyó que sería conveniente abandonarla y marcharse lejos en secreto, para evitarle el oprobio y las malas lenguas, pero en noches de sudorosas contiendas con el sueño, vez tras vez la misma voz de autoridad le infundía aliento a que tomara a la chica como esposa sin mayores miramientos. Decidió hacerle caso, y juntos entablarían el viejo mexicanismo que reza: «a lo hecho, pecho».

Con rostro adusto recibió las noticias de presuntas legalidades y trámites que deberían realizarse en su tierra natal, a pesar de que ahora residiera en provincias lejanas. Como pudo, logró hacer arreglos necesarios para proveer el mínimo de comodidad a su prometida, puesto que sus cuarenta semanas de gravidez estaban muy próximos. Excepto que, por lo imprevisto del viaje y por la muchedumbre que tenía que cumplir los mismos trámites, fue imposible conseguir hospedaje con anticipación.

Estoico, resolvió buscar la solución una vez que arribaran al pueblo, pero fue imposible. Supongo que la cara de dolor y angustia de su novia adolescente consiguió que alguien se apiadara de ellos y les ofreciera un rincón, para pasar la noche y que pudieran aunque sea descansar un poco.

Con la misma ecuanimidad de siempre, hizo lo que pudo por ayudarle a su novia cuando llegó el momento del parto…

Los bebés cambian todo; ningún corazón es inmune…

… y al poco tiempo aquellos oriundos trabajando a la intemperie, de noche, los buscaron y los encontraron, porque ángeles del cielo cantaron aleluyas, y porque ellos también desearon con fervor poder ver al niño recién nacido.

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martes, 29 de noviembre de 2011

¿A qué huele la esperanza?

La casa guarda un aroma a algo horneado… Mi hija de apenas dieciséis años de edad a veces disfruta de hornear pastelillos, brownies o, de vez en cuando, algún pastel. Nos pide que la llevemos a hacer las compras para conseguir los ingredientes necesarios y busca las recetas en su teléfono con conexión a la Internet. Enseguida se la pasa mirando vídeos, escribiendo entradas en sus blogs secretos en Tumblr, a los cuales no tengo permitido hacerme "seguidor" de ellos, y luego, cuando se le pega la gana, ella hornea. Hornea cuando sea que se le antoje.

No hornea porque yo, su padre, quisiera un pastel. No hornea porque sus amistades supongan que ella les va a llevar galletas a la escuela para compartir. No hornea porque sea algo que "es de muchachas". No hornea porque nadie desee que lo haga, sino porque se siente contenta al hacerlo.

¿A qué huele la esperanza? Huele a lo que hornea mi hija. Huele a la posibilidad de que haya criado niños que saben que su único trabajo en esta vida es intentar ser felices, y desear que sea suficiente para hacer felices a otros también.

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domingo, 20 de noviembre de 2011

What does hope smell like?

The house smells of baking… My daughter, barely sixteen, sometimes enjoys baking cupcakes, brownies, or the occasional cake. She asks to be taken to the groceries to buy the necessary ingredients and looks up the recipes in her web-enabled phone. Then she spends some time looking at videos, blogging in her secret accounts in Tumblr, which I am not allowed to "follow," and then, when the spirit moves her, she bakes. She bakes whenever she feels like it.

She doesn't bake because I, her father, want a cake. She doesn't bake because her friends expect her to bring cookies to school for them. She doesn't bake because "that's what girls do." She doesn't bake because anyone wants her to do so, but because it makes her happy to bake.

What does hope smell like? It smells of my daughter's baking. It smells of the possibility that I might have raised children who know that your only job in life is to try to be happy, and wish that it should be enough to make others happy, too.

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sábado, 12 de noviembre de 2011

Para meditar…

Recientemente me preguntaron si creo en Dios. «¿Cómo no voy a creer en Dios? ¿Acaso no se nota que siempre me esfuerzo en ser un hombre responsable, que me esfuerzo en vivir una vida ética y justa?», pregunté con asombro real.
«Bueno, lo que pasa es que no eres religioso para nada…», fue la respuesta lanzada sobre el hombro, a manera de despedida condescendiente.

Me pregunto por qué a veces insistimos en malentender. Es decir, a lo mejor quien no ha comprendido bien las cosas soy yo, y debería ser religioso para demostrar que creo en Dios.

No obstante, me parece un poco desafortunado que, en términos generales, la gente no crea que un hombre que se esfuerza por ser genuino, sincero, responsable, cortés, que obedezca las leyes, y que dedique todas sus energías en conseguir el bienestar de su familia no se le reconozca inmediatamente como alguien que teme a Dios, que cree en Él, y que todavía tiene la esperanza de que todo en esta vida significa algo al final de cuentas…

sábado, 22 de octubre de 2011

Soy un engreído

El otro día hubo un momento cuando me comporté como todos esos sangrones engreídos que se la pasan corrigiendo a la gente cuando habla, para decirles que dicen mal las cosas. Siempre me chocaron ese tipo de personas… y ahora veo que por motivo de mi trabajo me he convertido en una de esas personas.

Claro, habrá quien diga que yo siempre he sido así, pero a esas personas les digo: «callate pinche loco tú».

En fin…

Resulta que una de mis compañeras de trabajo me pidió que le ayudara a revisar que no hubiera errores en una presentación. En cuanto pudiera accesar su computadora, podríamos revisar los documentos.

Como corresponde a una persona de mala calaña, le largué esta porción de sabiduría y pericia lingüística:

—Si quieres comenzamos de una vez: no se dice "accesar", sino "acceder".

—O sea, ¿mi mamá me enseñó a hablar mal?

Balbucí algún sinsentido y pretendí que tenía asuntos pendientes para alejarme en cuanto pude.

Supongo que es algo similar al problema al que se enfrentan las Academias de la Lengua cuando tratan de establecer algunas normas que van en contra del uso general. «¿Acaso no nos enseñaron a hablar bien nuestras mamás?»

Bueno, nuestras mamacitas nos enseñaron a hablar muy bien, gracias por preguntar, pero a veces me pregunto si esta costumbre chocante de andar blandiendo los diccionarios unos contra otros en realidad sea lo más conveniente en este mundo mundial de 500 millones de hispanohablantes que tienen costumbres tan distintas por habitar en muchos países del planeta.

Quizá en poco tiempo tendremos que entender que existirá un español "académico" y uno real. No sé… Mientras, voy a intentar no meter la pata tan seguido y dejar de corregir a todos aquellos que aprendieron en el regazo materno cosas como "troca (en lugar de camioneta de carga), reca (en lugar de grúa automovilística), aplicación (en lugar de solicitud), mouse (en lugar de ratón de computadora, qué ridiculez, caramba, que yo digo mouse también), aseguranza (en lugar de seguro médico o del que sea)", y, por supuesto, "accesar".

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viernes, 14 de octubre de 2011

Mi próximo libro Kindle

He decidido que mi próxima publicación en Kindle será "Princesa azteca", que fue un cuento basado en algunos sueños de mi esposa.

La versión que pondré en venta constará de ambas versiones en inglés y español. Originalmente escribí el relato en inglés, y lo traduje en el foro Prosófagos.

Pero recientemente lo leí de nuevo y vi que estaba interesante, pero requería de una buena edición, por estar tapizado de frases ineptas en español. Porque está escrito en inglés coloquial, la traducción al español resultó bastante chambona.

Lo bueno es que he aprendido unas cuantas cosas sobre ambos idiomas desde esa ocasión cuando escribí el cuento, y creo que estoy logrando una buena edición.

Como sea, no creo que me tarde mucho en terminar de editar el texto y publicarlo en Kindle. En cuanto esté listo vengo a poner enlaces en mi blog.

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jueves, 6 de octubre de 2011

Añadan el "Leve desliz" a su lista de blogs, please!

Hace tiempo re-direccioné la sindicación de este blog hacia el servicio de FeedBurner y… Bueno, ¿de qué cuernos hablo? Pues del enlace con el cual los lectores de RSS pueden encontrar las entradas más recientes por medio de las "suscripciones" que los amables lectores de blogs hacen el favor de seguir.

Y, como decía, entonces hice esos cambios dizque para lograr alcanzar a un público mayor. Por desgracia, aquellos que ya me habían incluído en su lista de blogs amigos o que eran suscriptores de RSS no han recibido actualizaciones de mi blog desde hace como un año.

Entonces vengo a pedirles de la manera más atenta que si quieren suscribirse a la sindicalización de este blog usen el siguiente enlace:

http://feeds.feedburner.com/blogspot/IdLTd

Mil gracias, y nos vemos en el cíberespacio,
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sábado, 1 de octubre de 2011

Prosofagia 13


Pus' después de seis meses de ausencia, la revista literaria Prosofagia vuelve a las andadas con un nuevo ejemplar, y con la promesa de continuar pero ahora en formato trimestral. 

Fabuloso.

Vayan pues y lean la revista. Por cierto, quizá algunos recuerden unas meditaciones que escribí hace bastante tiempo en el foro Prosófagos: "La coma, invento del diablo", y "La respiración y la lectura". En Prosofagia 13, Esther se dedica a explicar con detalles esos temas.

O sea, léanla. Ya.


Conste. 
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sábado, 10 de septiembre de 2011

Demencia

«Cuenta la leyenda que una vez que Lucifer fue mandado al mundo a que le enseñara a los humanos cánticos de alabanzas dignos de la majestuosidad de Dios, en el cielo hubo un problema mayor. Si Lucifer, ángel de la música y estrella matutina, había errado en creer que él tenía mejores ideas que Dios con respecto a los planes Divinos para la humanidad, entonces Azazel, ángel del rechazo y estrella vespertina había desnaturalizado por completo los planes de Dios sobre la vida y la muerte.

»Azazel, presa del miedo por no saber distinguir si era mejor la vida que la muerte, comenzó a ingerir la fuerza vital de lo que se le pusiera enfrente, fueran soles o fueran flores. Tanta fuerza vital consumió, que el universo entero temblaba cuando él tenía escalofríos de terror.

»Su error final fue creer que podría consumir la fuerza vital Divina, y fue ante Dios con la intención de consumirlo a Él, y poner fin de una vez por todas al terror que lo agobiaba a cada momento de su existencia. Ofuscado por el terror en su corazón, no entendió que cada uno de los ángeles, al igual que toda otra cosa en el universo, proceden de una parte de la mente de Dios, y que no había nada que él supiera sin que Dios lo supiera de antemano.

»Dios no tuvo sino que alzar su mano diestra para que Azazel cayera postrado ante Él, impotente. Porque no habría nada más poderoso que pudiera encerrarlo y limitarlo, Dios tomó a Azazel y le arrancó la piel, usándola como un saco donde verter las entrañas del ángel una vez que fuere extraída la fuerza vital robada, y regresada a los círculos del mundo, a que cumplieran su cometido de impulsar a la rueda de la vida y la muerte. Dios tomó el saco y lo selló en los rincones del mundo, para que aguardara los tiempos finales.

»Desde ese entonces, casi desde el principio del mundo, Azazel sigue en espera a que se extinga para siempre la rueda del tiempo y que los círculos del mundo puedan conocerse tal y como eran, antes de que viniera la vida y la muerte, antes de que hubiera el terror de lo material.

»Toda la demencia en el mundo es una simple resonancia con el alma de ese ángel apresado en su propia piel. Cada que tiembla, cada que se menea inquieto en el saco que lo aprisiona, Azazel hace que el mundo resuene con la demencia de su alma.

»Pero el comienzo de todo terror es lo siguiente: cada ángel fue creado en una parte especial de la mente de Dios. Cada uno de ellos trajo al mundo lo que allí encontró: Lucifer fue creado en música; Azazel fue creado en terror».



Anotación en tinta al margen de las páginas finales del Necronomicon en la colección restringida de la Biblioteca del Congreso de la Nación estadounidense






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jueves, 8 de septiembre de 2011

Acausal

En realidad, no valía la pena darle otro vistazo a don Gumecindo. Con sus gafas culobotella, su panza cervecera, su andar cabizbajo, sus hombros redondeados y su vestimenta pasada de moda apenas si se notaba cuando entraba y salía de su modesta casita al final del callejón. Las comadres apenas se interrumpían para el buenosdías de rigor cuando pasaba Gumecindo cada mañana hacia su morada, y pocos notaban que al atardecer salía con prisa hacia la estación local del metro, cargando en la mano derecha su habitual mochila de deportes con bultos insignificantes.

* * *

Cuando Laura era niña creía que era alguna memoria esa obsesión de sentirse arrebatada por un torbellino repleto de gritos y explosiones. Su memoria más temprana —o lo que ella consideraba ser una memoria y que su abnegada madre siempre disculpaba como pesadilla recurrente— era de una angustia total y de la lejana figura paterna que se enmarcaba más que nada por su desaparición.

Laurita, comprende, cariño, que tu padre falleció cuando apenas eras muy pequeña, y no tienes en realidad recuerdo alguno de él, le insistía su madre con cansancio y un poco de desesperación cada que esos recuerdos surgían vez tras vez en forma de pesadillas recurrentes.

Y Laura creció con la inquietud de averiguar si esos sucesos fuesen realidad, gastando su amplio intelecto en conseguir diplomas de periodismo y redacción en las escuelas públicas, que por las circunstancias su madre soltera fue lo único que pudiera proveerle cuando Laura anunció a los cuatro vientos que el periodismo fuere su único anhelo.

* * *

Unos quince años antes, cuando Gumecindo se llamaba Alfredo y su hermano Carlos era presa de la heroína, existía una familia integrada por madre y padre y bebé de dos años de edad. En esos entonces, la madre de Gumecindo-Alfredo era una viuda incapaz de mantenerse al tanto de un adicto a las pastas con su mísera pensión del gobierno municipal del Estado de México, y su primera reacción fue encargarle al hijo enajenado al hijo misterioso, recién regresado de años de ausencia más allá de la frontera norte. Alfredo tuvo la dudosa suerte de pasarse su juventud como bracero, según él, laborando en los Estados Unidos y mandándole a su madre ingresos sin explicaciones ni justificaciones. Su madre, mujer práctica y sin curiosidad innata, recibía los cablegramas repletos de dólares sin preguntarse ni por un momento el esfuerzo ni el sacrificio que su hijo hubiere realizado por conseguirlos, pero sin fallar ni una ocasión en agradecerlo de corazón.

Alfredo nunca se quejaba, y sus cartas y llamadas telefónicas eran ejemplares de devoción filial al comentar trivialidades de noticias de la farándula y de los políticos de moda, sin revelar mucho de su vida privada.

Una vez regresado a la capital de México, junto con joven esposa y pequeño bebé, al momento en que su madre le rogó que se encargara del hermano Carlos y su debilidad por los opiáceos, Alfredo solo asintió con la cabeza y nunca protestó su suerte, ni se quejó de sus obligaciones.

* * *

Como suele suceder, el hermano Carlos llegó a la encrucijada donde su adicción sobrepasó sus míseros recursos financieros, y poco a poco se enterró en la deuda de quien lo suministraba en la localidad. Igual, como era costumbre, el que le proveía de estupefacientes llegó a creerse intocable e invencible y cometió el error de visitar a Alfredo una tarde fatídica para exigirle pagos pendientes.

Alfredo, como era su costumbre, al regresar de trabajar en la fábrica de puertas de aluminio, estaba tomando un breve descanso en lo que la cena quedaba lista y mientras su esposa paseaba al bebé por el parque local, en la carreola, haciéndole plática a los vecinos o enseñándole a su pequeña bebé los nombres de pájaros, nubes y árboles en el trayecto del parque al hogar, cuando llegó la desagradable visita.

El traficante de drogas local era conocido como "El Chulo", y siempre se hacía acompañar por la Güendi y la Remedios. Según él, no había mejores guardaespaldas, puesto que ellas eran muy curvilíneas, aparte de ser psicópatas despiadadas, que no dudaban en acuchillar a quien les pusieran enfrente. Eran muy infames por ser crueles y despiadadas, aparte de gozar la dudosa fama de haber matado a una docena de infortunados entre las dos, sin contar los asesinatos que hubieran realizado en secreto.

* * *

Cuando Alfredo había sido joven y vivía en los Estados Unidos, había cursado la preparatoria en una escuela pública. En el último año de la preparatoria, Alfredo había conocido a la chica de sus sueños, e hizo su mayor esfuerzo en cortejarla y conquistarla. Llegó el momento en el que era costumbre que los chicos invitaran a las chicas al baile para celebrar el primer juego de fútbol americano en el estadio local. Pero a lo largo de varias semanas Alfredo había estado sintiendo un deseo más allá de cualquier deseo que un adolescente siente a la corta edad de diecisiete años: deseaba matar a alguien. Completamente espantado por sentirse así, Alfredo decidió la noche del baile que era mejor olvidarse de la hermosa chica y que debería marcharse lejos y nunca más cruzarse en la vida de personas normales.

Alfredo decidió enlistarse en las Fuerzas Armadas y quizá morir en la nueva guerra en Mogadishu.   Cualquier cosa sería mejor que sentir ese deseo de ver correr ríos de sangre entre sus dedos en compañía de chicas tan hermosas como Clara, la muchacha de sus sueños.

Buena o mala fortuna, quizá, pero Alfredo fue reconocido por quienes saben de esos menesteres que era una persona especial, y que gozaba de cierta "flexibilidad moral", muy deseada en integrantes de grupos especiales de ataque en la Armada, destinados a cumplir misiones  en contra de blancos difíciles de alcanzar o difíciles de eliminar, y que requerían de mucho entrenamiento en armas de bajo calibre, armas blancas, estrategias terroristas y en combate de mano a mano.

Alfredo cumplió su obligación con las fuerzas armadas por cuatro años, y regresó al pueblo donde vivió como indocumentado durante su adolescencia. Montó toda una campaña para reconquistar a Clara, y después de varios meses logró su cometido, declarando sus intenciones de casarse con ella ese mismo año.

La boda fue sencilla, y la feliz novia tuvo al marido más considerado y contento en el mundo. Ella era muy perspicaz, y nunca tuvo la mala idea de preguntarle a Alfredo sobre esas pesadillas que hacían que se despertara sobresaltado, mordiendo las sábanas, o que a veces lo obligaban a brincar de pie sobre la cama y gritar como poseído por el demonio. Ella se limitaba a apaciguarlo con caricias, y lograba que sus músculos temblorosos descansaran sobre su regazo después de largos minutos de acariciarle el cabello con sus largos dedos.

Después de pocos meses ella pudo darle a Alfredo la feliz noticia de que un bebé venía en camino.

* * *

Esa fatídica tarde, cuando el Chulo decidió visitar a Alfredo en su casa para exigirle el pago de las deudas de su hermano Carlos, Alfredo se encontraba sentado en el sillón, contento de esperar a que Clara regresara con el bebé después de pasear por el parque. La humilde casa de Alfredo tenía la entrada principal por la esquina de la estancia, que tenía ventanales que daban a la calle por un lado, y al callejón entre su casa y la del vecino por el otro lado.

—Con permisito —dijo el Chulo mientras abría la puerta con una mano y golpeaba levemente con los nudillos de la otra mano—. ¿Cómo está, don Alfredo? ¿Sabe quién soy? Claro que lo sabe. Todos en este vecindario saben quién soy. Seguro que ya sabía que un día nos conoceríamos cara a cara, ¿verdad?

Alfredo simplemente respiró profundo, y al ver a su hermano Carlos asomarse por una ventana, meneó la cabeza de un lado al otro levemente, para darle a entender que no entrara a la casa, que se largara lejos, que se pudriera y se enterrara en algún hoyo, o cualquier cosa excepto interrumpir la visita del Chulo. Fue buena suerte que su hermano entendió bien el mensaje y que esa fue la última vez que Alfredo vio a Carlos en toda su vida.

—Disculpe que lleguemos sin avisar… ya conoce a mis socias, esta es la Güendi y esa es la Remedios. No sean groseras y saluden.

Las dos mujeres que parecían vedettes se escurrieron con movimientos voluptuosos por la estancia hasta terminar sentadas una en el sillón al lado del sofá donde Alfredo estaba sentado, y la otra justo a un lado de él, apretándose junto a él de manera lasciva y obscena, estrujando un seno descomunal contra sus costillas y posándole el brazo encima de los hombros. Mientras, el Chulo se paseaba indolente por la estancia, tocando con el dedo las figurillas sobre las mesitas de esquina y pretendiendo leer los títulos de los libros en los estantes.

—Mire, no me gusta desperdiciar el tiempo. Entonces le diré sin rodeos el motivo de esta visita. Su hermano me debe dinero, y alguien tiene que pagar. Podría… insistirle a su hermano para que me pague, pero eso solo me dará como resultado a un drogadicto muerto y una cuenta sin saldar. Mejor hagámoslo de esta manera: usted me paga cada mes una cuota que cubra los intereses de lo que me debe su hermano y de lo que me quede a deber de aquí en adelante, y si gusta, puede pagarme cantidades adicionales para disminuir la deuda. Me ha dicho por allí un pajarito que usted tiene los medios para pagarme… claro, si no los tuviera, entonces podríamos ir a platicar con su madre. De seguro ella encontraría la manera de pagarme…

Los ojos de Alfredo centellaron. Cualquiera que lo hubiera conocido en Somalia sabría que era hora de batir la retirada. Pero el Chulo era un hampón ignorante, y no comprendía que a veces hay peores oscuridades en los corazones ajenos que en los propios.

—Señor… ¿Chulo? Escúcheme, yo no tengo tantos recursos como usted cree. Pero tengo una contraoferta. Lo que podemos hacer es que yo le ofrezco mis servicios de protección. A cambio de ello, usted me paga un sueldo, y de ese sueldo me descuenta la deuda que mi hermano tiene con usted.

—¿Perdón? No te entiendo…

—Es muy sencillo: le ofrezco mis servicios de protección: si usted me paga una cuota, la que usted quiera, entonces yo me aseguro de no hacerle daño a usted ni a sus chicas en ningún momento.

La estancia irrumpió en carcajadas.

La Remedios, sentada junto a Alfredo, tenía en la mano su navaja de muelle, lista para ser usada, y era la que más divertida se encontraba por la situación.

—Qué gracioso es usted, don Alfredo… Quizá usted no lo sepa, pero mis asociados son algunos generales del ejército, ¿entiende? Cualquier daño que usted piense que me pudiera suceder solamente se vería multiplicado sobre su familia, sus vecinos, y hasta sus mascotas. Vamos, no sea tonto, deje de decir pendejadas y quedemos de acuerdo de una buena vez.

Quizá el Chulo y Alfredo habrían llegado a algún acuerdo distinto, de no ser porque en ese momento Clara regresaba de pasearse por el parque con el bebé y estaba a punto de entrar a la casa. En el preciso instante en que Clara giró la perilla para entrar en la casa y que el Chulo, la Güendi y la Remedios voltearon para verla entrar, Alfredo salió disparado como si fuera un resorte.

Cruzó un brazo sobre el pecho para poder agarrarle la mano a la Remedios.

Girando las caderas y apoyándose del sillón, al mismo tiempo lanzó la punta del pie en una poderosa patada contra el esternón de la Güendi, haciendo contacto justo allí, entre la quinta y sexta costilla, y astillando los huesos hacia adentro del corazón.

Con el mismo impulso de la patada dio una maroma hacia atrás del sillón donde apenas había estado sentado. El brazo que apresaba la mano de la Remedios se enroscó sobre el cuello vulnerable de la criminal, y de un apretón violento quedaron rotas las vértebras cervicales. La Remedios tenía una navaja de muelle en la mano que rodeaba los hombros de Alfredo, apenas hacía dos segundos, y Alfredo ahora la tenía en su posesión.

Sin darle tiempo al Chulo para reaccionar más allá de ojos desmesuradamente abiertos y varias malas palabras pronunciadas, Alfredo hizo a la navaja extenderse y se la plantó a medio pecho al Chulo. Como gesto de crueldad, Alfredo giró la mano un cuarto de vuelta, asegurándose de que la navaja quedara completamente atorada entre las costillas, y para rematar rompió el mango para dejar la navaja clavada, sin esperanza de extraerse.

Alfredo se irguió con una mueca de desprecio en la cara, mirando imperturbable los últimos jadeos del Chulo.

Alfredo alzó la mirada para encontrarse con los ojos desorbitados de su querida Clara. Oh, Clara, pensó Alfredo, y le pidió que tomara su cartera, el bolso con lo pañales del bebé, y que se subiera en el automóvil para irse al pueblo de su madre, en el extranjero. Vamos, le insistió, no hay tiempo que perder, allá nos encontramos, vete ya, que no tenemos mucho tiempo antes de que empiecen a buscar a estos tres. ¡Vete ya, te estoy diciendo!

La pobre Clara no atinaba a decir nada coherente entre las lágrimas de miedo y horror ante lo presenciado, y simplemente hizo lo que le habían apenas ordenado.

Mientras tanto, Alfredo tomó de las muñecas a la Güendi, ya que seguía dando respiros agónicos, y la arrastró hacia la cocina. Después de forcejear un poco con la estufa, Alfredo la tumbó a puntapiés, quebrando el enchufe del gas y quitando por fin a un lado el mueble. Sin importarle la horrible fuga de gas, Alfredo retiró una tabla suelta del piso debajo de donde había estado la estufa y retiró de allí varios pasaportes falsificados, una pistola automática con dos cartuchos de carga adicionales, un par de bultos gordos de billetes y un par de granadas de mano.

La Güendi estaba recobrando la conciencia un poco cuando Alfredo le rasgó el vestido y le arrancó las pantaletas. Valiéndose de varios escupitajos, logró humedecer una granada de mano lo suficiente para atiborrársela a medias en la vagina, sin importarle el desgarre y sangrado resultante. Así lo había hecho innumerables veces durante la guerra, y así lo hizo ahora. Jaló el pasador que aún sobresalía y de un empujón la aventó junto a la toma del gas.

Apresurándose a salir por última vez de su feliz hogar, Alfredo lanzó la otra granada sobre el hombro.

Cinco segundos después la explosión resultante hizo temblar a todas las casas en el vecindario, y la casa  quedó hecha añicos.

* * *

Laura andaba de buena suerte: el pretendiente de este mes era oficial novato de la policía, y para impresionarla le había contado detalles sobre un caso de asesino en serie que el departamento estaba investigando en secreto.

Parecía que todas las víctimas eran presuntos traficantes de drogas, pero dadas las condiciones actuales, ningún organismo policiaco o gubernamental se atrevería a nombrarlos como tales. Algunas de las víctimas eran influyentes hasta con el gobierno federal, y esa notoriedad era lo que había movilizado a las autoridades a realizar una investigación masiva.

Las víctimas siempre eran encontradas a pocos pasos de sus automóviles, y tenían pegada una tarjeta a media frente que leía: "Vergüenza".

Laura tenía la esperanza de poder estar presente cuando arrestaran por fin al asesino en serie, que si los rumores fueran ciertos, había despachado ya a veintitrés traficantes de drogas: desde simples traficantes locales hasta dos o tres funcionarios del gobierno federal.

* * *

Don Gumecindo salió de nuevo esa noche bastante apresurado, con su mochila de deportes en mano. Ni uno solo de sus vecinos se percató de ello.

* * *

El blanco en esta ocasión era un oficial novato de policía, que había sucumbido ante la tentación de ganarse varios miles de pesos adicionales al mes por tan solo acarrear un paquete de un bar hacia un centro nocturno al otro lado de la ciudad. El muchacho se había convencido a sí mismo de que era una tarea importante, ya que su sargento era quien le había encargado esa tarea, y quien le pagaba cada entrega por adelantado.

El novato no creía que hiciera ningún mal a nadie, puesto que el paquete podría contener medicamentos… o tal vez documentos importantes.

Pero esta noche quizá sería la noche de suerte, y por fin conquistaría a esa reportera tan bonita, la de piernas fabulosas, que había estado rondando el caso con tal de obtener un reportaje exclusivo. Así que decidió llamarla y pedirle que lo acompañara esta noche, mintiéndole al decirle que estaba a cargo de la vigilancia en el caso del asesino en serie.

Ella aceptó de inmediato, y el policía hasta se puso ropa interior nueva esa noche, pensando que contaría con buena suerte en la conquista de la reportera.

* * *

El policía novato no tuvo la mínima oportunidad: al salir del bar donde invitó a la reportera a encontrarse y tomar un par de tragos, el policía se encontraba entusiasmado de su buena suerte con el paquete especial bajo el brazo. Mientras le lanzaba la mirada más coqueta que podía a la reportera, apenas si tomó en cuenta al vagabundo maloliente que daba traspiés hacia ellos.

Pero mientras el novato pensaba en la siguiente frase de innuendo para sugerirle a la chica que sería mejor que se retiraran a un sitio más íntimo, el vagabundo apenas si los pasó y con una agilidad como de cobra dio un paso a un lado y le clavó una bayoneta en la nuca al novato.

—Maldita sea, ¿por qué no estás a solas, pendejo?

En su ira, el vagabundo rompió el silencio que había guardado por años, y fue tanto su enojo que le dio un cuarto de giro a la bayoneta y rompió el mango, para dejar incrustada la navaja en el cuello, sobresaliendo por enfrente junto con grandes rociadas de sangre arterial.

Todavía temblando del coraje, no reaccionó cuando la muchacha se precipitó sobre el cuerpo del policía, sacó el revólver de su cinturón, y abrió fuego contra él. Tres, cuatro, seis veces, una tras otra, mientras lloraba de miedo y de desesperación.

Gumecindo, antes Alfredo, al principio solo registró unos golpes secos a medio pecho, sin sentir en realidad que la vida se le iba en cada respiro.

De repente, el mundo se le volteó de lado, ya que no se dio cuenta cuando las piernas dejaron de responderle. De lo único que se percataba en ese momento era un rostro juvenil tan parecido a su querida esposa, que perdió hace tantos años con tal de protegerla de la venganza de hampones traficantes de drogas.

—¿Clara?

Fue la última palabra de Gumecindo, quien Laura nunca podría reconocer como Alfredo.

FIN

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miércoles, 7 de septiembre de 2011

La rueda


No imaginó que pudiera doler tanto, pero al menos tuvo el consuelo de que justo al momento en el que su anciano corazón llegó al último de sus dos mil quinientos millones de latidos, justo en el ápice del dolor, pudo ver más allá de lo que solo podía ver con los ojos, y miró ese largo y extraño tunel tenebroso con un punto de maravillosa luz a gran distancia, por donde sentía viajar
                                                                         impulsado por dolorosas contracciones que parecían querer oprimirlo tanto que su interior brotara al exterior; no obstante la luz parecía emanar promesa más que luminosidad y cada vez estaba más próxima, hasta que llegó el inevitable momento en el que irrumpió allí y se encontró con la sensación de conocer a todos los presentes, sobre todo a la titánica figura que lo recibía con brazos abiertos… y desde lo más recóndito del tenebroso tunel flotó hasta él una sola palabra: «¡samsara!», y todo recuerdo y conocimiento se le escapó en la primera bocanada de aire.

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martes, 6 de septiembre de 2011

Vestigio


Ayer volví a sentir la caricia que dejaba la estela del tren al que siempre le pedía un deseo cuando pasaba y sospeché que siempre eso me sería negado, que ninguna ilusión se me cumpliría, que aun satisfecha toda añoranza mañana se me antojaría de nuevo…

Y es que uno despierta y tiene la sensación de que el día se hincha con la posibilidad de novedades, aunque en secreto el alma diga a regañadientes que no es así, que todo lo vivido se recicla como indigestión, como si la vida fuera un bocado rancio que le forzan a uno a tragar cuando apenas da la primera bocanada de aire afuera del útero, y uno se ve forzado a regurgitarlo y reingerirlo vez tras vez. Las mismas sensaciones día tras día: a veces disfrazadas con matices sutiles, pero que siempre se resumen a los cinco sentidos: olores, sabores, imágenes, sonidos… y la piel, como alguna especie de idiota que ignora lo sutil y resiente lo intenso.

Amnesia anterógrada. Palabrejas sin sentido que dijo el médico que acabo de conocer, que me atiende cada mes, según él, y que diligente revisa que las cicatrices en la nuca me estén sanando bien. Me cuenta que algún malnacido decidió arrojar una botella vacía mientras pasaba el tren junto a mí y yo volteaba para ver pasar la locomotora al frente, como era mi costumbre…

Me cuenta el doctor que nunca más tendré memorias nuevas, y que mi límite es más o menos veinte horas antes de que alguna sensación haga a mi cuerpo desprenderse de los nuevos recuerdos. En mi mente solo reside el vestigio del hombre que yo era hasta el momento del accidente, que para mí siempre es apenas ayer. Pero aunque sea hay una brisa agradable aquí. Una brisa…

Ayer volví a sentir la caricia que dejaba la estela del tren al que siempre le pedía un deseo cuando pasaba…

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lunes, 5 de septiembre de 2011

La Quinta Mazorcas

Cuentan los abuelos que la Quinta Mazorcas siempre ha estado abandonada. «Ah, chingado, ¿cómo que siempre? A güevo que tuvo que haber quién la construyera y viviera allí, ¿que no?». Siempre así protesta alguno cuando los ancianos al fin comentan al respecto, después de haberse bebido varios pulques. Y es que cuesta trabajo convencer a los abuelos para que hablen sobre ello, porque nadie del caserío habla sobre la Quinta Mazorcas nunca. Nadie. Solo los que van de paso camino a Aguascalientes o quizá a San Luis Potosí son los que preguntan. O sea, puros forasteros son los metiches.

De niños, cuando nos agarraba la curiosidad y le pedíamos a Tata Chemo que nos platicara sobre la Quinta, nuestros padres nos agarraban a coscorrones hasta hacernos callar. Y curiosamente cuando adolescentes a ninguno se nos ocurriría ir a aventarle piedras a las tapias, o a explorar la casa grande. Era como la mancha de grasa en la pared, la que se forma por las cabeceras de las camas, que realmente nadie nota ni comenta, y que nadie limpia. La Quinta Mazorcas era la mancha en nuestro caserío.

En la pulquería donde estamos acaban de entrar unos gringos, todos descoloridos, altotes, peludos, vestidos con sus pantalones cortos y en sandalias, como si no supieran que para andar en el monte hay que traer botas de las buenas. Vienen con el cuello adornado de cámaras fotográficas y con espejuelos y gorras que no se quitan adentro del local ni por respeto. Y tienen ya cinco minutos preguntando a los abuelos sobre la Quitna Mazorcas. Al fin los abuelos dicen de nuevo su letanía de que nadie ha vivido allí nunca desde el principio, y que nadie sabe nada al respecto. Los gringos hablan recio y se ríen como tarados de todo, y se beben el pulque como si fuera agua, y haciendo su escándalo se marchan en dirección a la Quinta.

Todos los presentes en la pulquería se tornan cabizbajos y meditabundos, y cesan todas las conversaciones. Sin despedirme siquiera salgo de la pulquería y me monto en mi yegua pinta. Tengo curiosidad de ver qué sucede con esos gringos, y es fácil seguirle la huella a su camioneta todoterreno. Me la encuentro abandonada enfrente del portón de la Quinta Mazorcas. Quisiera irme a asomar, a ver si veo a alguno de los gringos, pero la tarde se ha llenado de sombras y los trinos de los pájaros se han convertido en un zumbido lejano que siento con las muelas en lugar de con las orejas. No se escucha a ningún gringo bobalicón por ningún lado, y no pasan ni diez minutos antes de que las sombras me lleguen hasta el corazón y me tiemblen las rodillas, y mejor me regreso a donde dejé amarrada la yegua y me largo de allí.

La Quinta Mazorcas parece estar agazapada en su pequeño claro, al acecho de cualquiera que se arrime demasiado. A espaldas de la Quinta que nadie construyó y que nadie ha habitado hay un maizal que nadie ha cultivado ni cosechado. Las plantas se yerguen diez o doce metros de altura, y las mazorcas parecen sonrisas de soslayo, que saben muy bien qué pasó con esos gringos, que nadie verá de nuevo.

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sábado, 3 de septiembre de 2011

Inconvenientes tecnológicos

Según yo, ya estaba listo para emprender mi proyecto de crear un vídeo para mi cover de la canción Creep, que grabé en Garageband al estilo techno-emo.


Es decir, ya tenía planeada la lista de rodaje, ya tenía más o menos una idea de las localidades que iban a aparecer en el vídeo, ya tenía un plan para los efectos especiales, y hasta había comprado una cartulina color verde-mírame-a-güevo para sustitución de postproducción. Y mi cámara "Flip".

Pero no será. Bueno, al menos no todavía, sino que voy a tener que hacer pruebas y ensayos con mi iPhone, a ver si puedo grabar vídeos que no salgan con tanta tembladera.

Y es que me enteré que mi fabulosa videocámara "Flip" es demasiado antigua y el nuevo sistema que tengo en mi computadora, el "Lion", como es de 64-bit y no de 32-bit, entonces ya no acepta el programa de conversión de vídeo.

A ver para cuándo queda listo el bendito vídeo, que según yo iba a estar listo para principios del 2011, háganme el favor…

sábado, 27 de agosto de 2011

Aclaración clarificadora

(Por cierto, esto es algo que hace rabiar a mi avatar "Nerd-Dan": muchos, al hablar inglés y español, confunden el uso de "aclarar" por "clarificar", cuando piensan en la frase en inglés: "to clarify", o dejar algo en claro).

Bueno, algo que quería comentarles a todos mis estimados lectores (sí, ustedes seis o siete) es que no es necesario comprar un aparato Kindle para poder comprar mis libros.

No, no se angustien por ello, sino que gocen con las noticias de que es posible instalar una "aplicación" o programa auxiliar que le permite a uno leer libros en formato de Kindle en sus Macs o PC. Si no les place poner programas auxiliares en sus computadoras, pueden leerlo por medio de su "browser" o navegador favorito con el "cloud reader" o lector en línea de Kindle.

Supongo que si ninguna de estas opciones les es grata, les puedo hacer señales de humo, o algo…

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martes, 23 de agosto de 2011

… andaba de parranda.

Bueno, pues he tenido muy abandonado mi blog. Ha estado un poco floja mi participación en la virtualidad, pero es que me está costando un poco de trabajo ajustarme a vivir de día después de tantos años de trabajar de noche. A pesar de que durante la primera parte del día me siento muy bien y de buen humor, ya llegada la media tarde me agarra una pereza que ni les cuento.

O sí les cuento, que es justo lo que estaba haciendo…

Pero he decidido que voy a escribir un cuento basado en un sueño que tuvo mi esposa. Por lo general ella me cuenta sus sueños, y aunque son bastante raros, pocas veces me inspiran para crear historias sobre ellos. En las ocasiones que me han inspirado, han salido buenos relatos a partir de ello. Por ejemplo, cuando escribí "Princesa azteca" fue basado en un sueño de mi esposa. Y partes de "Saciedad" también.

Este que pienso escribir es una mezcla de intriga policiaca y un poquito de lo sobrenatural. Pero quién sabe: si nos basamos en mis relatos anteriores, podemos anticipar que va a ser un relato donde se termine el mundo o donde mueran todos los protagonistas. Ya lo sabían, ¿no? Soy de esos autores con finales felices.

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martes, 9 de agosto de 2011

Nuevas portadas para mis Kindle

Así es: he dibujado nuevas portadas para mis relatos en venta en Kindle:

Alameda Central
The Wasting / El desperdicio
Quizá no sean las más bonitas, pero creo que capturan muy bien los momentos claves de ambos relatos.

Si no saben a dónde comprar mis escritos, les dejo este enlace:

Daniel Franco en Kindle

También acabo de poner el enlace en la barra lateral, en caso de gusten de vez en cuando revisar cuáles relatos nuevos tengo publicados. Creo que el siguiente relato que voy a publicar es el de "Helios", que es una secuencia de tres relatos cortos. Pero primero tengo que editarla bien, porque la versión en español difiere del original en inglés porque le añadí una escena en el segundo relato. Bueno, en cuanto arregle todo eso y lo publique, paso a dejarles un aviso.

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sábado, 6 de agosto de 2011

Es tu hora (divagación turquezoide)

Maldice a todos aquellos que nunca dijeron que cuando fuéramos mayores habría lecciones peores… Maldice a aquellos quienes desde su marchito corazón nos miraron en acecho, esperando a que cayéramos por los mismo derroteros… Pero hoy te digo: no es lo más difícil llegar a ser mayor y entender que hay que esforzarse en buscar todos aquellos comienzos. No, lo peor es llegar a comprender que, sin quererlo, uno siembra finales con cada uno de ellos. 


Dijo el predicador: «Hay tiempo para aborrecer», y hoy es tu hora.

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jueves, 4 de agosto de 2011

Watch this video!!

Just do it:


That's where I work. I help people who don't speak the same language take care of children like the ones on this documentary.

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miércoles, 3 de agosto de 2011

A hacer clic como locos, ¡se ha dicho!

Pues resulta que hoy me llegó una invitación de parte de YouTube para "monetizar" mis vídeos. Es decir, mi canal de YouTube genera el suficiente tráfico como para que los de Google quieran ponerle anuncios comerciales a mis vídeos. Claro, ahora el problema es que no puedo subir vídeos que contengan material con derechos de autor. Entonces todos esos vídeos de covers de canciones los voy a tener que retirar de circulación. Lo chistoso del asunto es que dichos vídeos ("Un canto", "Anything but Love", canciones de Jorge Muñiz, y un vídeo donde me burlo de Ray William Johnson) son los que tienen más visitas en mi canal.

Bueh, será cuestión que de ahora en adelante suba puro material original mío, y ya veremos cuántos centavos gano en los años venideros. Calculo que quizá gane un dólar como para el 2021.

O sea, que como plan de retiro, nomás no viene al caso. Ni modo…

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miércoles, 20 de julio de 2011

Llórame los ríos (reto literario)

Este mes de julio se me ocurrió lanzar un reto en el foro Prosadictos. Se trataba de que alguien propusiera un tema, y cualquiera podría escribir un texto de la extensión que gustara sobre ello. Excepto que el reto era escribir el texto allí mismo, en la ventana de respuesta del foro. Creí que sería una buena manera de ejercitar la organización mental al escribir, y de practicar cómo ajustar el formato sin valerse de Word o de cualquier otro programa de gestión de textos. A continuación les comparto mi intento de escribir un microcuento con el tema "… la primera vez que vio la aurora boreal".



Llórame los ríos



No recuerdan los cómos ni los porqués, y de haber alguno, solo Dios lo sabe: fue el Omnipotente mismo quien los tomó de la mano y así lo dispuso.

Mas ellos Le sirven con gozo y cumplen Sus designios sin rencor…

Excepto que, a la sombra de su corazón de madre, ella gime vientos y llora ríos, y desde la distancia irremontable lo ve a él siempre en lontananza, aun intentando darle alcance.

Ella, Nótt, la primera vez que vio la aurora boreal, entendió que esa sería la única caricia que sentiría de su hijo Dagr en toda la eternidad.

D

sábado, 16 de julio de 2011

Sometimes I grieve

Every so often I cry. I cry hard. I cry like a six-year old who didn't get picked for his friend's team, who didn't get the toy he wanted, who didn't get dessert at dinner time…

Every so often I cry…

Tonight was one of those nights, when I grieve a little for my father. He died several years ago, and I still grieve his death. Maybe because he felt it necessary and life-altering to obviate my company for somewhat close to twenty years, maybe because he is still daddy, even if I have gray hairs in my nose.

What do I know?

I just know that I grieve, and I cry…

But tonight is different. Tonight I have an episode of what I could describe with disdain as the "crying mee-mee's". Tonight it was the whole three-ring circus of runny nose, sobbing, and streaming droopy eyes, when a single thought came into my mind:

What if he was lonely?

What if the last thought in his mind was not a happy one, but one of regret?

That's enough to give me another round of huddling, silent "ah-gh-gh-ghck" so I don't wake the wife with my sobbing… you know what I mean, c'mon, guys, y'all have done that…

But mostly I wonder if I did enough so that in my father's heart, as it failed him, there was in there, no matter how deep or disguised, a hint that he was still in my thoughts and in my prayers, and that his last thought was a happy one, and fuck you if you think that's corny, I'll kick a hole in you and bash your stupid no-chin face in if you so much as remind me that I kept him at arm's length for years…

Yah, sometimes I grieve…

D

miércoles, 13 de julio de 2011

¿Y ahora, qué?

Pues ayer venía de regreso a la casa, después de haber trabajado toda la noche. Como acostumbro, manejaba por la carretera a escasos 130 kmh cuando noté que se prendió la lucecilla del tablero que indica que la presión de las llantas está baja.

Ni tardo ni perezoso me salí de la autopista para revisar que todo estuviera bien, y que no fuera a ser la de malas que se reventara un neumático a esa velocidad y me fuera a partir la madre… Bueno, es que es un accidente común que se reviente una llanta y que el conductor pierda el control del automóvil. Entre más rápido se viaja, las posibilidades de voltearse son mayores.

¿Quién quiere sufrir un leve caso de muerte? Nadie, porque sería muy inconveniente.

Entonces regresé al hogar viajando por callejuelas paralelas a la autopista, y mi viaje de quince minutos terminó en media hora. Ni modo, pero hay que irse a la segura.

Pero olvidé todo al respecto, y como también acostumbro, al siguiente día, cuando era hora de irme a trabajar (o más bien, cuando ya salía tarde hacia el trabajo), recordé que las llantas estaban bajas de aire. Pah, me llevo el auto de mi mujer, al fin que no lo necesita a estas horas.

Já, bien librado del problema que salí.

Excepto que en el preciso instante en el que me subí a la autopista y aceleré hasta mis acostumbrados 130 kmh, se prendió la lucecilla que indica que las llantas están bajas de presión.

Me queda claro que el universo demanda algo de mí. Una de dos: o debo ser más cuidadoso en las autopistas, o debo someterme a régimen de adelgazamiento. No lo sé.

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jueves, 7 de julio de 2011

Vaya vacaciones

Pues sí, así es: me tomé unas vacaciones. Bueno, no fueron vacaciones, sino estatequietoencasa-ciones. Como fue el fin de semana antes del Día de la Independencia en los EE.UU., entonces decidí tomar dos días libres aparte de mi fin de semana libre.

Mi esposa y mi hija viajaron para asistir a la quinceañera de mi sobrina, y mi hijo y yo nos quedamos en casa. Pero justo el viernes que comenzaba mi puente vacacional, al despertar me di cuenta de que el drama anual había comenzado: de nuevo se había averiado el aire acondicionado.

Nos pasa cada año, pero por lo general es al comienzo de la temporada calurosa.

No. En esta ocasión pareciera que la unidad central del aire acondicionado se confabuló con los dioses del verano y del destino para declararse en huelga laboral justo a media oleada calurosa. Ni más ni menos que una temperatura promedio de 38 grados centígrados diarios ha sido lo que marca el termómetro.

Por ser fecha feriada, no pude comunicarme con un taller de reparación sino hasta el martes, y apenas ayer miércoles quedó reparado el aire acondicionado.

Hacía tanto calor que no podía ni dormir.

Fabulosas vacaciones. En fin, que hay que encontrarle el lado positivo a todo: nunca había regresado al trabajo tan gustoso.

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martes, 28 de junio de 2011

Primeras publicaciones en Kindle

Estimados lectores del "Leve desliz":

Ya está publicado en Kindle el relato de "Alameda Central", disponible por USD$2.99

También está en proceso de publicación el relato "The Wasting" y su traducción al español, por el autor. Por ser relatos más cortos los estoy ofreciendo por USD$0.99 cada uno.

Esta es la página en Amazon de los EE.UU.:
"Daniel Franco"

Próximamente voy a subir el relato "Helios", también en versiones en inglés y español.
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jueves, 23 de junio de 2011

Primeros intentos en Kindle

Hoy en la madrugada subí mi relato "Alameda Central" a Kindle Direct Publishing, pero creo que cometí el error de haberlo subido en formato *.docx y no sé si los de Kindle sepan convertirlo bien, o si será necesario entrar al formato de ellos y cambiar los comandos de formato a puro HTML.

Ya veremos, porque van a pasar unos dos o tres días antes de que los de Kindle revisen el texto y lo publiquen.

En cuanto esté disponible voy a crear una página de aficionados en Facebook y una cuenta de Twitter para promocionar mis textos, y voy a tratar de subir un libro nuevo cada semana.

Por favor preparen USD$2.99 para obtener su copia de "Alameda Central". Creo que voy a estar publicando mis textos más o menos a ese precio.

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Mensaje a mis lectores

Estimados lectores (sí, les estoy hablando a ustedes seis o siete):

Quizá hayan notado que poco a poco desaparecen más y más de mis relatos. Resulta que me ha entrado la curiosidad de intentar autopublicarme a través del Kindle Direct Publishing.

Han de decir ustedes que ni gratis me leen a veces, y es cierto, pero creo que con un esfuerzo centrado en los sitios sociales como Facebook y Twitter tal vez logre vender unos pocos textos. Digo, al menos los suficientes como para nutrir mi ego.

En Facebook apenas si tengo como 420 "amigos", y pienso que si una fracción de ellos me hace el favor de apoyarme aunque sea comentándole a sus "amigos" no mutuos sobre mí, entonces dentro de pocas semanas habra varios cientos de personas enteradas de mi esfuerzo. Si una fracción de ellas se interesa en comprar uno o dos de mis relatos, creo que eso será un buen comienzo.

Digo, la parte más difícil ya la tengo solucionada: ya escribí los relatos. En muchos casos hasta están corregidos por lectores imparciales. Los últimos dos o tres años he estado escribiendo de manera constante, y creo contar con al menos unos 150 relatos para comenzar.

Me disculpo con los amables lectores que han dejado hasta comentarios sobre mis textos, ahora que pienso retirar todos ellos de circulación. Prometo mantenerlos al tanto con divagaciones y comentarios.

Daniel Franco

jueves, 2 de junio de 2011

El árbol de la vida

Hoy fue un buen día: anocheció y todavía no he muerto. Aunque no debería cantar victoria aún, en vista de que sigo rondando estas calles del centro de la ciudad. Tienen la peculiaridad de aparentar haber quedado vacías después de que termina el horario laboral, aunque en realidad sigan repletas pero de sombras furtivas.

Han pasado años y todavía vago por avenidas y callejones, en busca de no sé qué, con tal de que, aun por un momento, pueda sentir algo. Dolor, pasión, ira, hambre, lo que sea, ¡acudan a mí! No obstante, al paso de las décadas todas esas sensaciones se tornan cada vez más fugaces y superficiales, conduciéndome a extremos cada vez peores con tal de sentir de nuevo aunque sea una fracción de las primeras veces: ansío entre tantos besos sentir el primer calor incierto de deseo y ternura; ansío entre tantas heridas sentir la agonía punzante de la primera muerte… Pero todo disminuye, sin importar cuán entusiastas sean mis intentos por recrear esos despertares de las sensaciones, y hoy quedan tan distantes de mí como mi primera vida, cuando todavía me quedaba la esperanza de la muerte.

¿Dónde, cuándo, cómo, quién? No lo sé. O no lo recuerdo, o me da igual… Cada vez que muero siento un breve descanso antes de que el Olvido me embargue el conocimiento y después voy al Negro, a la Nada…, hasta que en mi mente aparece alguna estrella lejana, seguida de otra mucho tiempo después, seguida de la infinidad de ellas durante la infinidad de momentos, hasta que forman una cascada que se vierte en mis ojos y me llena de neblinas que han de semejar rostros, sitios, sensaciones, cosas perdidas en ese peor vacío que llamamos Pasado, y que a veces recuerdo y se convierten en alguna historia, o al menos en antecedentes. Hay memorias de pueblos sin europeos, de pieles de cobre y cabelleras ónice. Hay memorias de familia, hijos y padres, parientes y desconocidos, hasta el momento de la primerísima muerte: un accidente lamentable, un resbalón al borde de una cañada, la respiración que se tornaba en fuego bajo el agua rauda del arroyo, y disolverse en la Nada. ¡El despertar súbito! El terror de encontrarse náufrago en el tiempo y en la vida, tras la asquerosa resurrección a décadas de distancia de los seres queridos. La vagancia del desamparado, hasta de nuevo encontrar la muerte, quizá por propia mano, por desesperanza o agobio.

Una vez tras otra, un esguince de la conciencia y el paso de los años en blanco, sin conocimiento, sin comprensión. Pero con el paso de los siglos, con la acumulación de toda muerte posible, el despertar llega cada vez más y más pronto, hasta que en estos días, cada que muero, regreso y despierto en cuestión de horas. En los últimos años he comprendido a fuerza de ensayos que no importa la brutalidad que me mate, o el grado de destrucción que sufra mi cuerpo: el despertar me trae de regreso completo, restaurado, joven, miserable…

Y vago por las calles, tratando de alejarme lo más posible de esa terrible visión que me sigue los pasos, que nunca está más lejos, y que siempre está a mis espaldas: Yggdrasil se yergue, monumental, despiadado, hermoso, aterrador… Hay otros como yo, y los veo a la distancia, pero igual que la imagen de ese Árbol de la Vida que solo puedo ver si lanzo la mirada sobre el hombro, a esos otros nunca los tengo cerca. A la distancia, sentimos piedad unos de los otros.

Y nos maldecimos para siempre.

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martes, 10 de mayo de 2011

Un leve desliz hacia la realidad

Por lo general evito dar opiniones sobre política o hechos actuales, y siempre insisto que mi posición política puede describirse como "levemente perpendicular al centro".

O sea, me falta la convicción de mis creencias, aparentemente…

Pero hoy me pasaron un enlace. No sé precisamente de qué se trata, excepto que la ciudadanía de México ya no aguanta tanta matanza, y exige que el mundo entero cobre conciencia de que la inacción o torpeza de sus dirigentes mantiene al pueblo más rehén que las acciones nefastas y malditas de quienes perpetran tanta injusticia.

Lean, si quieren, este enlace:

Sobre los lamentables acontecimientos en México

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lunes, 2 de mayo de 2011

Me encanta mi computadora: mis amigos viven allí

Algo que siempre me ha parecido raro o hasta criticable es el hecho de que me cuesta un trabajo enorme, colosal, pocamadrísimo, poder congeniar con personas en la vida real.

Yo pensaba que era por ser modosito y tímido y…

(Por lo general, justo en este punto de la conversación, cuando lo menciono, mi esposa y mis dos hijos bufan un marcado "hmm" junto con trío de cejas alzadas, como diciendo: «¡tímido, mis calzones!»)

Bien. Confieso que la imagen mental de mí mismo no coincide mucho con la de otra gente. Aparentemente soy un tipo aguerrido en mis opiniones y de esos que se ponen en acción a la menor provocación y quieren que todos jalen parejo. O sea, uno de esos chocantes enérgicos. Ni modo.

Pero estaba diciendo que me cuesta trabajo hacer amigos en la vida real, y últimamente… bueno, digamos que este milenio me ha resultado más fácil encontrar amistades en la virtualidad del cíberespacio que en la famosa vida real.

Entonces esta divagación es en honor a aquellas personas que, a pesar de los kilómetros de distancia, me hacen el favor de permitirme considerarlos amigos.

En particular, hoy dedico esta meditación a mi amiga Ecco. Al que quiera molestarse en buscar el blog de Ecco en "Sobreíntima", le pido que lea la entrada más reciente allí y que medite que todos estos avatares cibernéticos contienen corazones humanos que necesitan de nuestros pensamientos positivos y buenos deseos.

Gracias a todos ustedes por permitirme conocerlos,
Daniel A. Franco

lunes, 11 de abril de 2011

Nuevo logo del foro Prosadictos


Este es el logo diseñado por el equipo admin/mods del foro Prosadictos. El significado es el siguiente:

Escribimos en un medio virtual, y nuestras letras forman el foro Prosadictos.com.
El símbolo que aparece en lugar del punto es la representación de que este es un foro más, pero distinto, aparte, en su propia línea. Además, es el símbolo Braille para la letra "Ñ", que a su vez es símbolo internacional del idioma español.

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viernes, 8 de abril de 2011

Elección de moderadores en el foro

¡Felicidades a los nuevos moderadores del foro Prosadictos: B. Miosi y Panchito!

En días pasados en el foro el administrador convocó a los usuarios registrados a que propusieran candidatos para moderadores. Había que secundar las propuestas y los nombrados debían aceptar o rehusar la nominación. Hubo cuatro propuestas pero solo dos fueron secundadas y aceptadas.

Entonces, después de tres días de votaciones para seleccionar a un moderador, resultó un empate a última hora. Entonces, como ya se había pensado que hubiera un moderador por cada quince usuarios registrados, el administrador decidió que ambos nominados serían los primeros moderadores del foro.

Supongo que muchos pensarán, «ay, oyeSSS, pero para qué tanto teatro… nomás los hubiera escogido el admin desde el principio». Cierto, cierto. Pero de esta manera los moderadores tienen más legitimidad.

Seguimos avanzando en el foro Prosadictos. Los invito a que nos visiten. Sería fabuloso que decidan registrarse también.

¡Allá nos vemos!
D (el admin del foro)

lunes, 4 de abril de 2011

Avances en Prosadictos

No puedo creer que apenas hayamos creado el foro Prosadictos el 18 de marzo y ya tengamos más de treinta usuarios registrados y más de mil trescientos "posteos" o mensajes.

Estamos justo en el proceso de nominar y elegir al primer moderador del foro. Quizá algunos se imaginen que no es usual que los moderadores sean seleccionados de esta manera, y que debería de seleccionarlos el administrador. Pero en este foro hacemos las cosas un poco distinto.

Los invito a que vayan a visitarnos, y si les gusta el medio ambiente, espero que se queden con nosotros.

D



miércoles, 23 de marzo de 2011

Foro Prosadictos

Vengo con mucho gusto a compartirles este enlace:





Este es el foro que les había mencionado hace pocos días. Se está poniendo bueno el ambiente, y los invito a que nos visiten. Ojalá que les complazca tanto que se queden allí, con nosotros, a aprender y a enseñar el arte de la escritura en español.

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domingo, 20 de marzo de 2011

Mi mensaje final en "Prosófagos"

Perspectiva desde afuera


Dirán algunos que no tengo derecho a opinar, habiendo sido autoexiliado hace meses.

Dirán algunos que no debería decir nada, en vista de que a este foro entré inicialmente como troll destinado a desestabilizar el foro naciente.

Dirán muchos que debería callar boca en vista de que he instalado un foro nuevo sin siquiera guardar un período decente de luto por este que se encuentra moribundo.

A ellos digo: "¡cállate pinche loco tú!"

Mientras tanto, y ya que tengo su atención por unos momentos, vengo a agradecerle a Esther y a pepsi que por tanto tiempo hayan aguantado tantos exabruptos, insultos velados y declarados, desaires, desprecios y descalificaciones todo por sacar adelante su visión de lo que debería ser un foro literario.

Le pese a quien le pese, apenas hace una semana este foro no tenía comparación en la Internet en lo que respecta a promover y apoyar el desarrollo de la literatura moderna en Español. Siempre hubo mejoras, y aún cuando hubo errores, muchos se superaron a base de trabajo y dedicación, sobre todo de parte de Esther y pepsi.

Así como han salido hasta debajo de las piedras para condenar las acciones de Esther, ahora los reto a que también salgan de donde tengan escondido su cuchitril y vengan a agradecer el esfuerzo sostenido y constante de Esther y pepsi por sacar adelante un foro día a día, minuto a minuto. Vengan, y reconozcan que sin los esfuerzos, sacrificios, desveladas, entripados y hasta sudoración de esas dos personas principalmente, este foro hubiera sido igual que tantos que existen en la red, que se les hunde la barca a primeras de cambio por pura desidia.

Agradezcan también a todos los que apoyaron sus esfuerzos, y agradezcan más que nada que todos esos días que ustedes no cooperaron en nada en este foro, ellas sí lo hicieron.

Dirán muchos, «ay, oyeSSS, pero si ni te importa la Literatura como la pasión de tu vida…», y tendrán razón, y aún así les repetiría que se callen el hocico. Sepan que fue tanta la pasión por la literatura de parte de esas dos personas que fue suficiente como para que un desparpajado desinteresado como yo hubiera hecho el esfuerzo por cooperar durante un tiempo. Si no continué fue por mi egoísmo y por mis taras mentales o morales, que al final vienen siendo lo mismo.

Que si son peras o son manzanas, mi respeto para Esther y pepsi por tener más templanza, entereza y fortitud de lo que yo he demostrado.

Espero encontrar a muchos de ustedes después en otros sitios virtuales, si no es que hasta actuales.
Sinceramente,

Daniel A. Franco

viernes, 18 de marzo de 2011

Cierre del foro "Prosófagos"

Resulta que los encargados del foro "Prosófagos" al fin se les agotó la paciencia de estar escuchando vez tras vez que si son muy autoritarios, que si son muy liberales, que si esto, que si lo otro, y en lugar de estarle aguantando pataletas a mequetrefes virtuales han decidido mejor cerrar el foro.

Me parece bien, porque si el cometido inicial y la declaración de principios del foro han quedado olvidadas o suplantadas por lo que actualmente se hace pasar por interacciones literarias en ese foro, entonces es mejor que se ponga un punto y aparte.

Quizá retoñe el foro en encarnaciones distintas y formatos inesperados. Ojalá, porque a pesar de muchos pesares, ese foro resultó tener una presencia importante en el mundo de la literatura española virtual.

Como sea, para todos aquellos que se sientan desprotegidos y quieran seguir el relajo pero en un sitio distinto, les traigo a continuación esto:



A ver qué les parece.

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jueves, 10 de marzo de 2011

Segundo vistazo a la autopublicación

Acabo de tener una conversación muy interesante con uno de los pediatras en el hospital, el doctor Palmieri. Me acaba de recomendar encarecidamente que me dedique a la autopublicación de mis textos. Me ha dado enlaces de sitios web y ha mencionado grupos de apoyo locales. Debo de confesar que me ha transmitido su entusiasmo, sobre todo cuando mencionó el famoso caso de Amanda Hocking, que a los veintiseis años de edad publica sus nueve textos en el formato Kindle.

Supuestamente ella tiene textos a precios desde 99 centavos de dólar hasta USD$2.99. Pero con el esquema de Amazon ella recibe 70 % de los ingresos. Dirán ustedes que en promedio ella ha de ganar como un dólar por texto que venda. Parece una tontería y desperdicio de tiempo, ¿cierto? Bueno, pues resulta que vende cerca de 100 000 (¡cien mil!) copias al mes… ¡Al mes, carajo! Y hasta la fecha ha vendido como 900 000 copias de sus libros.

¿Serán buenos sus libros?

¿Acaso importa? Digo, USD$900000 a cambio de poco dinero invertido (aunque largas horas frente a la computadora) me convencerían de abandonar mis viejas ilusiones del Nóbel en Literatura… Qué vergüenza me causa pensar que tenga un corazón tan avaricioso, pero si tuviera un éxito similar al de la señorita Hocking lo más probable es que se me pasaría pronto lo avergonzado.

Vayan, pues, si gustan, e investiguen el sitio de Kindle Direct Publishing, y también smashwords.com, y luego me platican si deberíamos seguir despreciando a todos los autores que se deciden por la autopublicación. Yo sé que tradicionalemente no se considera autor serio a quien no se publique en papel, pero parece que los tiempos cambian.

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sábado, 26 de febrero de 2011

¡Se revela un gran secreto!



Así es, chicos: esta es la manera como logro hacer tantas cosas al día. Bueno, digo, aparte de no dormir, que le añade cinco o seis horas al día…

En fin…

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viernes, 14 de enero de 2011

Ennui Theater



Abúrranse conmigo en este nuevo episodio del 2WG. O sea, el Worst Word-Guru. O sea, yo. Este es el enlace para el blog de James Ward, creador de la conferencia Boring 2010, que da lugar a este vídeo: I am James Ward.

Se van a aburrir, he dicho.

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viernes, 7 de enero de 2011

Hasta hoy (Remix 2011)



Pus' como estuve enfermo desde ayer, entonces me decidí a aprovechar el ocio forzado. Aquí está la otra canción de Jorge Muñíz que tanto me impresionó cuando era adolescente.

Cuentan las malas lenguas que esta es de las primeras canciones gay. Vaya usted a saber.

Como sea, disfruten.
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miércoles, 5 de enero de 2011

Comenzamos el 2011

Para comenzar este año bien, empezaré a escribir la serie de pequeños textos al estilo del "Caldo de pollo para el alma".

Después de leer algunos ejemplos de los textos que aparecen compilados en esa publicación tan famosa (y de lograrlo sin tornar los ojos en blanco ni gemir), he decidido que en lugar de escribir sobre temas que son "de la vida real" (presuntamente), voy a escribir puras ficciones. Confieso que en otras ocasiones ya he escrito textos que podrían considerarse reconfortantes o hasta esperanzadores, y los voy a marcar con la nueva insignia de "lunetas", para que los lectores puedan leerlos junto con los nuevos textos.

Así es: he decidido que mi proyecto se llamará… (fanfarrias, carambas):

«Lunetas para la muina»

He dicho.
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¡Mini WordReference!

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