martes, 20 de noviembre de 2007

Sobre la innecesaria revelación del ser mismo



I. Sobre la innecesaria revelación del ser mismo
BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, pero te entiendo, mi cielo, y lo demás es por demás...
P.D. - Me olvidaba de decir lo más importante:
BLAH,BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH, BLAH...

(a diario, fragmentos como estos reverberan en chez François)(¿me duelen, me excitan, me llenan, me hacen menos, más, igual? después de veinte años todavía no aprendo la lección y cátedra pretendida y sigo siendo el novato perenne del amor a cachetadas, de la vida a trompicones, de la pasión a tientas, de la virilidad onanista, de la producción vana, del desliz inconcluso, de la filosofía ofuscada, del orgasmo pendiente... sigo en ciernes al mismo tiempo que estoy completo y contento... soy un descubrimiento escondido: es posible el contentamiento inconcluso y vivo como testigo principal de lo mismo...)
(se me acabó el rollo...)
II. Pero:
¿Qué se anticipa de veinte años de lo mismo, día tras día?
Ennumeremos:
Felicidad eterna.
Pasión instantanea.
Felicidad obligada.
Obligación diáfana.
Expectativas fantásticas.
Contentamiento final.
Solo el oxímoron simpático, la ironía feliz.
Paciencia, seguro que lo mejor aún se vislumbra en el horizonte del futuro...
Espera conmigo...
III. Pero, carambas:
Buscar palabras y conceptos determinantes no significa arrestar la realidad.
No significa entender nada.
Las cosas son como son, y a veces el entendimiento estorba a la felicidad...
La consigna: ser feliz o ser significativo.
Elije tú.
Yo no puedo ver más allá de mi destino inmediato y prefiero la gratificación actual que la plenitud venidera.
A la chingada con quien no entienda...
IV. Pero, además:
Son simplemente dos o tres rebanadas de un aliento cuando pienso esto, mientras que en el bulto total del día bendigo tu nombre, tu piel, tu cabello, tu sonrisa, tus desaires, tu entusiasmo, tu optimismo, tu abatimiento, tus hijos, tus sienes, tú toda, y yo junto a ti, tan solo observando, absorbiendo, nutriéndome de lo que haya para mí, si algo quedara al final del día...
Qué otro significado podría tener el compartir TODA la vida con alguien, a veces me pregunto, sin saber si necesito ayuda, o al menos si necesito perdón...

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