martes, 6 de enero de 2015

Cada una y toda ola

Cada ola que rompe en la playa habla de todas las venideras, así como todo tahúr sabe que a lo único que se viene es a perder. En nuestro estío era temerario, mas en estos días solo sé lanzar mensajes al azar, como hojas otoñales revoloteando con cualquier brisa y que el invierno no sabría dejar en paz.

Todo marinero sabe que la mar es amistad tornada en adversario, y toda alma náufraga sabe lo que es vivir sin intimidad. A veces imagino oir la voz del capitán, pero me lo impiden tantos de tus sermones… y, como toda ola que rompe en la costa, hasta aquí pude llegar.

La mar sabe dónde esconde los escollos, y ahogarse no es pecado. Sabes bien dónde se encuentra mi corazón: aún en el mismo sitio que el tuyo. Bien sabemos que tememos triunfar, así que damos por terminado todo antes del comienzo.

Si te vas por tu lado y yo por el mío, ¿seremos tan desvalidos ante las mareas? Cualquier fulano sabe que el enamoramiento viene a través del sometimiento. Sea: que estemos listos para permitir que nos arrastre la marea y nunca más perseguir cada una y toda ola.

D

4 comentarios:

Jesús García dijo...

Tan frágil y a la vez tan fortalecida llega la ola a la playa como tu cuento ha llegado. Me ha encantado.

Daniel A. Franco dijo...

Gracias, Mr Jesús. Es la crónica de una pareja que debe separarse por cierto tiempo y se hallan temerosos de tantas posibilidades de fracaso. Es un amor de otoño, con las pasiones de la juventud arrumbadas en el fondo de muchos años...

Anónimo dijo...

¡Qúe buen remate! Veo tu respuesta a Jesús, y me parece que no hacía falta la explicación. Bueno, quizá sea porque ya naevgo hace un rato entre hojas caducas.

Un abrazo.

Sergio Urra

(¿cómo llegué aquí?)

Daniel A. Franco dijo...

Oh, cielos, Sergio, tanto tiempo sin vernos las letras. No me había percatado de tu comentario, y lo agradezco. Saludos

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