viernes, 17 de febrero de 2012

Despertando (que es gerundio)

Despertando (que es gerundio)
Abriendo los ojos y desperezándose incómodo por la pesadez de malos sueños llenos de persecución y piernas impotentes, dándose cuenta de inmediato de que todo era igual pero diferente, se tardó unos segundos en aceptar lo que veía. O, mejor dicho, lo que no veía pero debería haber visto: El mundo.

Alrededor, y de una manera tan insistente que no podía distinguir con precisión el fin de su entorno y el comienzo de sí mismo, había un vacío total. Era una nulidad luminosa, que su mente de inmediato reconoció como una falta total de todo, hasta de obscuridad. Una diafanidad que se extendía hasta adentro de sus ideas.

Pero, una vez aclimatado a esa falta de todo, desconcertante en su totalidad, reconoció que no era homogénea sino que tenía una concentración de algo, una eclosión de un punto de solidez que aparentaba estar enfrente, a un lado, al otro, arriba, abajo, detrás, debajo y por encima, todo al mismo tiempo, sin que pareciera disparatada la idea de encontrarlo precisamente allí.

Era la imagen de un punto, si se pudiera imaginar un algo sin espesor, grosor ni altura. Era un sitio en la nada que evitaba detalles y pareciera definirse por su falta de ausencia. Y, al intentar alcanzarlo (¿pero alcanzarlo cómo, sin miembros o cuerpo, siendo tan solo una idea de sí mismo?), sintió (quizá) un tirón violento a lo que hubiera sido su escroto, una sensación de ráfaga repentina, un estrechamiento y presión dolorosos…

Despertando, abriendo los ojos y desperezándose incómodo por la pesadez de malos sueños olvidados, dándose cuenta de inmediato de que todo era igual pero diferente, se tardó unos segundos en aceptar lo que veía: El mundo.

D




Mil disculpas a Nozick, Nietzsche, Barkley, Kant, Descartes, Baudrillard, Kierkegaard y Wittgenstein, entre muchos otros. Y a mi perra, por tener que oirme declamar este cuento una vez tras otra.

8 comentarios:

Turkesa dijo...

Hola, D.

Seguro pifiaré la interpretación, pero me queda claro que este texto, no importa qué signifique para el autor, es de un nivel de excelencia. Por la forma en que atas las ideas, en apariencia sueltas, a los cuidados encadenamientos de palabras. Claro que no es de una lectura fácil. Eso añade aplausos, pues has neutralizado el riesgo de lo olvidable, por meramente incomprensible. No es el caso.

Mira, a ver, te digo qué me sugiere: el tránsito, la rueda eterna de los tres estados, según Castaneda, Jung. Pero la verdad, es que no los nombraste abajo...

Me seduce la idea sin embargo, es decir, vamos, que no la resisto porque el texto se empeña en ajustarse a mi hipótesis.

¿Te lo pensaste como que todo es pura chorrada de ideas que cobran apariencia de realidad, en tanto nuestros pensamientos crean la misma?

Inclínome, de todos modos.

Justificas el kaos, en tanto te aproximas a la idea del Inconsciente Universal.

Mira, lamento si estoy divagando lejos del recipiente. Encuentro en este texto la transición de tres estados: Muerte, Éter y Reencarnación, explorados desde un lugar ausente de afirmaciones, en el que nada se da por sentado. Expones la mirada que surge desde una óptica despojada de toda clase de juicio o conclusión; casi, una óptica Zen.

Vaya...

"Abriendo los ojos y desperezándose incómodo por la pesadez de malos sueños llenos de persecución y piernas impotentes, dándose cuenta de inmediato de que todo era igual pero diferente, se tardó unos segundos en aceptar lo que veía. O, mejor dicho, lo que no veía pero debería haber visto: El mundo."

Cuando se muere, si sólo se muere a un estado para pasar a otro, es lógico que se espere ver el mundo tal como se ha conocido. Y sí, en efecto, se ve el mundo, pero que no es tal como se ha conocido. Entonces cobra inusitada vigencia la frase de que: "todo era igual pero diferente, se tardó unos segundos en aceptar lo que veía. O, mejor dicho, lo que no veía pero debería haber visto: El mundo."

¿No es genial?

Muy, muy interesante.


"Alrededor, y de una manera tan insistente que no podía distinguir con precisión el fin de su entorno y el comienzo de sí mismo, había un vacío total. Era una nulidad luminosa, que su mente de inmediato reconoció como una falta total de todo, hasta de obscuridad. Una diafanidad que se extendía hasta adentro de sus ideas."

Me choca lo de "nulidad luminosa"; pues o nulo, no Es. Carece pues de la capacidad de Ser. Lo que no fuere.

Pero, si lo observo a través del caleidoscopio de la transición definitiva, de la mortalidad consumada, todo el párrafo adquiere de pronto una lógica fabulosa: no distingue más que vacío. Pero con luz. Que es prueba de la falta del todo, incluso de oscuridad. Es cierto que en principio aparece como extremadamente vulnerable este punto. La nada no debiera siquiera ser "luminosa". Salvo... que esa calidad se extienda abarcando al sujeto. ¡Oops! Esto es distinto. Pues esa calidad de "luminosidad" o diafanidad, resultaría comprensiva incluso hasta de la Energía (el sujeto) que está transitando el despertar. Que no es más que eso: una idea o un puñado de ideas. Es energía pura. Ergo integra la Nada. Ella lo justifica. ¿El vacío como nacimiento?

"Pero, una vez aclimatado a esa falta de todo, desconcertante en su totalidad, reconoció que no era homogénea sino que tenía una concentración de algo, una eclosión de un punto de solidez que aparentaba estar enfrente, a un lado, al otro, arriba, abajo, detrás, debajo y por encima, todo al mismo tiempo, sin que pareciera disparatada la idea de encontrarlo precisamente allí."

Más que defender la estafa de las realidades, este cuento explora las posibilidades de las apariencias con relación a una determinada realidad. Que en verdad, no sería sino una apariencia distinta. Realidades paradojales... ¿Es así?

Sin embargo, aparece el mojón; el punto de apoyo que permitirá ¿mover el mundo (léase "Realidad subjetiva"?):

"una eclosión de un punto de solidez que aparentaba estar enfrente, a un lado, al otro, arriba, abajo, detrás, debajo y por encima, todo al mismo tiempo, sin que pareciera disparatada la idea de encontrarlo precisamente allí"

Se avizora una salida, que en principio no es interpretada como tal.

Claro que si el sujeto es parte del inconsciente Universal, es pura energía, entonces por fuerza, desde donde se encuentre, será el centro del Universo. Cada punto es el centro de su propio universo que es el del Todo y la Nada...

"Era la imagen de un punto, si se pudiera imaginar un algo sin espesor, grosor ni altura. Era un sitio en la nada que evitaba detalles y pareciera definirse por su falta de ausencia. Y, al intentar alcanzarlo (¿pero alcanzarlo cómo, sin miembros o cuerpo, siendo él tan solo una idea de sí mismo?), sintió (quizá) un tirón violento a lo que hubiera sido su escroto, una sensación de ráfaga repentina, un estrechamiento y presión dolorosos…"

Acá, entiendo este fragmento como una aproximación al renacimiento. Pues todo nacimiento supone dolor, en tanto es el paso de un nivel de conciencia a otro. El dolor se aloja en el centro de la vida:
Esto está... genial. Porque es paradójico. No es necesario aplicarlo textualmente a los tres pasos.

Hay tanto de los tres paso en cada paso que damos...

"Despertando, abriendo los ojos y desperezándose incómodo por la pesadez de malos sueños olvidados, dándose cuenta de inmediato de que todo era igual pero diferente, se tardó unos segundos en aceptar lo que veía: El mundo."

vuelta al principio, pero al revés del derecho...

Me quedo sin palabras, ya, y con el intríngulis de haber razonado a años luz del recipiente.

Aunque casi todo en este genial texto conspira pues en favor de mi teoría.

"* Mil disculpas a Nozick, Nietzsche, Barkley, Kant, Descartes, Baudrillard, Kierkegaard y Wittgenstein, entre muchos otros. Y a mi perra, por tener que oirme declamar este cuento una vez tras otra."

Saludos pues a tu perra verde.

Y la más atenta admiración y los plácemes de esta lectora.

Una locura de texto. Total.

Saludos cordiales. Y Azules.

DNAZ FRANCO dijo...

Ah, Turkesa, eres un sueño de viento para estas velas a medio izar de mi esquife literario en ciernes… Estas interpretaciones, insisto, valen más que cualquier propósito del autor. Insisten chillonamente en los foros literarios que el autor nunca debe rendir el mando de sus textos, pero eso es vil vanagloria: el texto, una vez liberado de las entrañas del autor, le pertenece al lector. Que haga del texto lo que guste, siempre y cuando la lectura mejore la intención original del texto…

Ya antes habíamos platicado sobre la "máquina de sensaciones" de Nozick, y la parábola de la cueva de Platón (o Sócrates, quizá), y el texto es una simple instantánea de un momento inefable, por lo que es un ejercicio inane en su concepto, y apenas una aproximación en su ejecución. Creo que toda idea sobre la inmortalidad del alma tiene que ver con la dicotomía del alma y el cuerpo, y hasta el momento me inclino a creer más la teoría de conducta emergente que cualquier explicación paradójica y de tautología sobre la existencia inmaterial ligada a un cuerpo material. Entonces, tu lectura es igual de válida (o más) que cualquier significancia que el autor quiera ponerle a este texto.
Me declaro triunfador en la literatura, tan solo por lograr interpretaciones significativas de parte de lectores avezados a las letras elegantes.

Ahora, la perra verde resultó sabia: le declamaba sin interrupción el texto, pensando que la repetición creaba su propia realidad. Mientras, la perra, atenta a las sonidos incoherentes del amo, al notar que no eran presagio de ningún bocadillo, procedió a desperezarse, acicalarse el rabo, y resignarse a ser requerida sin motivo importante.

No hay opinión más sincera sobre mis textos, me parece…

Nos vemos al rato en tus blogs,
D

Turkesa dijo...

¡JAJAJA! ¡Vaya con tu respuesta! Es deliciosa para los oídos de cualquier uno. Y para los ojos de una.

O sea: te declaras triunfador literario por lo que logras inspirar con un texto respecto del cual ¡no pegué una! ¡Sniff! Bueno, no me quejo, ya sabía que mi interpretación no concuerda con la idea del autor. No obstante me ha gustado lo que me sugirió. Y, si un texto inspira o sugiere con suficiente fuerza a los lectores, creo que sí, que desde ese lugar, ha valido la pena escribirlo.

Claro que hay que ver... qué cosas sugieren lo que uno ha escrito pensando incluso, hasta en lo opuesto. También es cierto que por más que "chillonamente" en los foros se quiera imponer el rumbo que le imprime el autor, la dura realidad es que el escritor, el que publica y es comprado, no tiene oportunidad de réplica; cada lector se hace una composición de lugar y de ideas, y tal vez, me imagino, si el autor se enterara, quisiera morirse, o por el contrario, adjudicarse el Nóbel sin más trámite. Todo es relativo, pero lo cierto, es que el control de las consecuencias de nuestros actos no lo tenemos. Incluidas las parrafadas que escribimos.

En fin, que he andado a años luz del tarro que vierte el elixir de tu "Despertando (que es gerundio)"
pero has quedado conforme con el resultado de mis divagaciones existenciales. Para mí, está todo bien.

Y coincidimos en que el mayor logro de este escrito es su ausencia de certezas. Arroja flashes de posibilidades, sin presentar interrogantes. Que los hay. Pues, te digo, que no es moco de pavo caminar entre platos tentadores sin apartarse de una dieta antisentenciosa. Es el mayor mérito de este texto, creo yo.

Voime. Me he dejado llevar.

Un abrazo.

DNAZ FRANCO dijo...

Turkesa:
Oye, eso estuvo muy bueno, "no es moco de pavo caminar entre platos tentadores sin apartarse de una dieta antisentenciosa".

Deberías publicar un ensayo de análisis literario con el propósito único de diseminar esta idea. Es en serio, ¿eh? No bromeo.
D

Turkesa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Turkesa dijo...

"Oye, eso estuvo muy bueno, "no es moco de pavo caminar entre platos tentadores sin apartarse de una dieta antisentenciosa".

Deberías publicar un ensayo de análisis literario con el propósito único de diseminar esta idea. Es en serio, ¿eh? No bromeo."

D: me lo tomo en serio, pues me lo señalas expresamente. Y agradézcote el halago, pero la verdad, no me creo capaz de escribir tal ensayo, más que nada porque mientras escribo, me meto en un texto, en este caso tu "Despertando..." y se me ocurren cosas como esa, pero de ahí a desarrollar una idea... Esa frase me salió solita, tal vez recordé el disgusto que te di con "Ejercicio inapelable de la No Niñez" -pues lo habías estimado como sentencioso, aunque disfrazado por la autora tal aspecto, a fin de no parecerlo... Entonces confronté un poco mentalmente y te he destacado lo de la dieta antisentenciosa.

Mira, me he largado todo este discurso para proponerte que lo hagas vos; en serio o de veras, encuentro que te sobra madera para desarrollar una teoría.

Y que ni qué decirte que sería un orgullo para mí. (Aunque... tal vez, no. Habré de ver conqué te sales, jeje)

Bueno, ahí dejo picando la idea. La pelota está de tu lado.

Besos.

Pd: espero que tú y tu familia se encuentren bien, con relación a esta influenza que azota el planeta. Y que vete a saber de qué laboratorio se ha escapado, por error de acción u omisión.

DNAZ FRANCO dijo...

Turkesa:
Gracias por los buenos deseos. En serio que eso de la gripe porcina es otro "moco de pavo". Mira, acá, país de primera potencia y todo, y como sea murieron más de 16 000 personas de gripe regular el año pasado. Comparadas a las dos que han muerto por la gripe porcina… Sigue siendo una tragedia cada una de esas muertes, pero con respecto a la estadística, pues nomás no hay comparación, creo.

En fin, lavémosnos las manos, y evitemos toserle en la jeta a los prójimos.

Saludos, y luego comienzo a escribir un ensayo en colaboración contigo, sobre la innegable tentación de hacer declaraciones sentenciosas en cada frase que se escribe, y la validez literaria de evitarlo.

Se llamará, "Teorema del moco de pavo".

Saluditos, y perdón por lo tardado de la respuesta.

D

Turkesa dijo...

¡Vaya! pero qué ocurrencia: "Teorema (¿teorema?) del Moco de Pavo" (o cómo resistir caer en frases sentenciosas a la hora de la escribida. Su validez. fundamentos y consecuencias)

¿Cuando largás?

Besotes.

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